• libro la casa del nazi - Xabier Quiroga

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    Una novela negra deslumbrante sobre el misterioso destino de los nazis desaparecidos al termino de la Segunda Guerra Mundial. Una historia que te dejara sin aliento y con la sensacion de haber leido una obra maestra.

  • LA CASA DEL NAZI | XABIER QUIROGA | Casa del Libro

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  • LA CASA DEL NAZI - QUIROGA XABIER - Sinopsis del libro ...

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    El Fiscal Superior de Justicia de Galicia recibe un paquete que contiene, además de una carpeta con noticias de varias muertes sin relación aparente, ...

  • La casa del nazi | Penguin Libros

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    Una novela negra deslumbrante sobre el misterioso destino de los nazis desaparecidos al término de la Segunda Guerra Mundial. Una historia que te dejará sin ...

  • LA CASA DEL NAZI - XABIER QUIROGA DIAZ - Agapea

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  • La casa del nazi, de Xabier Quiroga - Libros y Literatura

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    27 jul 2017 — El título es La casa del nazi con el subtítulo En la oscuridad. El protagonista es Pepe Reina, un taxista, apasionado lector y curioso personaje ...

  • «La casa del nazi», de Xabier Quiroga: las miserias ...

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  • La casa del nazi, de Xabier Quiroga, reseña - La Historia en ...

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    28 jul 2017 — Xavier Quiroga ha estructurado esta novela de una forma original: un libro dentro de otro libro. Lo que en principio puede resultar un lío ...

  • La casa del nazi - Xabier Quiroga -5% en libros | FNAC

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    3 may 2018 — La casa del nazi, libro de Xabier Quiroga. Editorial: B de bolsillo. Libros con 5% de descuento y envío gratis desde 19€.

  • El Cabo Del Mundo de Xabier Quiroga

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    Una gran novela galardonada con el Premio de la Critica en Galicia que rescata uno de los episodios mas siniestros y desconocidos del franquismo.

  • Los Exiliados Las doncellas de Summerwind de Kattie Black

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    En su sueno, la extrana niebla negra lo rodeaba y tiraba de el hacia abajo, llamandolo por su nombre. Lo llamaba con la voz de ella. Con la voz de Lis, de su Lissie, dulce y grave como una caricia que lo consolaba y heria al mismo tiempo. --Ven a mi, Baltair, mi amor... Ven a mi, mi amor, Baltair... En medio de la espesa bruma casi podia oler su perfume, sentir la suavidad de sus pechos contagiandole su calidez. Trato de asirla, pero ella se deshacia. Era un vaho caliente que se enredaba en su garganta, en sus munecas. --Lis... maldita, maldita seas... dejame verte. --Ven a mi, Baltair, mi amor... Ven a mi, mi amor, Baltair... --repetia--. Perdoname... perdoname... Al fondo de la humareda oscura, dos ojos brillaron. Al principio creyo que eran tan azules como los de ella, pero despues le parecieron verdes. O tal vez rojos. <>. Se sacudio en suenos, tratando de librarse de la pesadilla, pero no consiguio despertar. Cayo cada vez mas profundo, sintiendo como aquel cuerpo que de pronto ya no era calido sino frio, se apretaba mas contra el. Los brazos se enredaron en su cuello y una lengua viscosa y gelida intento entrar en su boca. --No... !No! Volvio a la vigilia con un sobresalto, tomando aire con la desesperacion de un ahogado. La pesadilla habia terminado, sin embargo, aun notaba el tentaculo frio anudado a su alrededor. Hizo un gesto instintivo para sacudirse los restos de la terrible alucinacion y a punto estuvo de soltar un grito cuando sus dedos golpearon un bulto viscoso y fresco que colgaba de su cuello. <>. Al bajar la vista, a la luz mortecina del fuego del campamento, vio a la horrible criatura. Una espantosa vejiga que lo miraba. Los restos de sueno desaparecieron barridos por la adrenalina. Se puso en pie y agarro la masa viscosa, tirando, hasta que se arranco sus finas extremidades del gaznate. Los tentaculos se soltaron y empezaron a moverse, tratando de atraparlo de nuevo. El ser que se retorcia entre sus manos tenia el tamano de una naranja y era blanquecino y escurridizo como una medusa. Un unico ojo amarillo de pupila vertical se abria en medio de una cabeza hecha de bultos y pustulas, sin pelo ni escamas, de la que brotaban tentaculos desiguales con las puntas rojas. --!Garren! !Garren! Sintio el ruido de las hojas secas quebrarse bajo los pies de su hermano cuando este se puso en pie de un salto. Un cuchillo de caza aparecio como de la nada y partio por la mitad al engendro, cuyas dos partes cayeron al suelo y empezaron a burbujear y a recomponerse. --?No se muere? --resollo Garren. Empunaba el cuchillo, con los ojos brillantes y la voz ahogada por el brusco despertar. --Es un demonio. Ahora... ahora son dos --comprendio Baltair al ver como nuevos tentaculos brotaban de las informes aberraciones.

  • La catadora de Rosella Postorino

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    Una gran novela aclamada por la critica y en la lista de mas vendidos de Italia.

  • Un guiso de lentejas de Mary Cholmondeley

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    <>. Asi arranca uno de los capitulos de esta novela cuya publicacion, en la Inglaterra posvictoriana, causo un escandalo por plantear cuestiones como la emancipacion de la mujer. A la manera de una Jane Austen al alba del siglo XX, esta discipula de Henry James narra un episodio de la vida de dos amigas desde la infancia cuyos diferentes rumbos -la una es escritora y la otra, joven heredera- se enfrentan al provincianismo del entorno rural, asi como al esnobismo de la sociedad londinense a traves del amor a la escritura, por un lado, y la busqueda del amor verdadero, por otro.

  • Tu, Despues De Mis Suenos de Noah Evans

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    Ya habia pasado mas de mes y medio desde que acabo con Angel. Habia perdido la cuenta de las veces que el habia intentado contactar con ella. Lo intento de varias maneras, hasta a traves de sus amigos. Pero Blanca siempre se negaba. Le conto que habia hablado con una companera, la asistente social del hospital donde trabajaba, para buscar una solucion a su problema. La respuesta de Blanca siempre era la misma, "Olvidalo", "Olvidame", "Alejate de mi". Asi que Angel concluyo la relacion con un "Aqui me tienes si lo necesitas". Y al fin se habia hecho el silencio desde hacia unas dos semanas. Pero no he tenido mas remedio que escribirle. La esquina de un mueble en una de sus discusiones con Paco, habian sido la causa. Angel no sabia nada, solo le habia escrito un mensaje preguntandole si estaba en el trabajo o en casa. Y al responderle que "en casa", le pidio un favor enorme. No tengo a quien mas acudir. Llevaba su maleta trolley. Habia salido huyendo de casa, el Cari ya lo sabia. Estaban a miercoles y le ofrecio el dormitorio de su hermano, ya casado, para que se quedara al menos hasta el domingo. Tambien Blanca llamo a su jefe para decirle que estaba enferma y que ese fin de semana no podria trabajar, corriendo el riesgo de que la despidieran, puesto que habia mas chicas que puestos en ese oficio. No queria meter a Angel en el asunto, solo iba a llegar a su casa, estar alli diez minutos y marcharse a casa del Cari. Ese era el plan. Supuso que a Angel le habria extranado que despues de mes y medio sin querer cruzar mas de una o dos palabras, y de no responderle a la mitad de sus mensajes, Blanca acudiera a el. Pense que me mandaria a la mierda. Algo totalmente comprensible si lo hiciera. Es lo que merezco. Pero no fue asi. No hizo preguntas, solo le respondio, "Lo que necesites, estare aqui toda la tarde". Corria por la estacion de metro mientras las ruedas de su maleta esquivaban los pies de otros pasajeros. Hacia frio, acababa de pasar la Navidad, estaba nublado, nevaba en toda Espana. Blanca llevaba un abrigo marron claro de ante con el interior de pelo, de cuello alto, una bufanda gruesa, un gorro de lana, y unas enormes gafas de sol. Era ese complemento el que llamaba la atencion entre los transeuntes que se cruzaban con ella. Estaba nerviosa, le costaba respirar con la carrera y notaba como hasta las manos le temblaban. Su madre la llamaba sin parar, dudaba si era por saber donde se habria metido o si iba a cometer lo mas sensato que deberia, que seria acudir a poner una denuncia de una vez por todas. "Donde estas. Vuelve a casa" "No voy a volver en unos dias. Dejame en paz". "Yo tambien quiero volver a Cadiz". "Volveremos a Cadiz, te lo prometo. Dejame tiempo, volveremos". No sabia el como, ni el cuando. Pero estaba segura de que al menos haria lo posible para que su madre pudiera regresar a Cadiz junto a su abuela y tia. "Tres mujeres que solo han conocido el ninguneo y el desprecio de los hombres, sean padres o maridos". Le dolia el cuello, supuso que seria del propio golpe. Fue una mala suerte chocar contra el mueble. El golpe se hubiese quedado en poco si no se hubiera estampado contra la esquina. Pero al rato se asusto tanto que no tuvo mas remedio que llamar a Angel por mas que se habia prometido no hacerlo. Subio las escaleras de la estacion. Jadeaba. Oliver le habia escrito tambien unos dias atras. En cuanto alguien le dijo que Blanca volvia a estar sola. Con el fue tan breve como con Angel, o mas si cabe. Ni loca pensaba retomar el contacto con Oliver, era peligroso y embaucador hasta el limite que pudiera imaginar, tenia que mantenerlo alejado de ella todo lo posible, y mas cuando volvia a ponerlo como escudo contra Angel. Sin embargo, el escudo habia sido en vano. Tenia que pasar el duelo de su corta relacion con Angel, no le quedaba otra. A ver si esto de hoy no lo empeora. Llego hasta el portal, llamo, el no tardo en abrirle. Tomo el ascensor y cuando llego hasta su puerta, esta ya estaba abierta. En cuanto vio la silueta de Angel su estomago se encogio para dar paso a aquella sensacion que daban las montanas rusas cuando bajan la rampa a gran velocidad. Vio la alegria en la expresion de Angel pero algo cambio en su rostro cuando se percato de la maleta de Blanca. A ver si se va a pensar que me vengo con todo el equipo para quedarme. Que verguenza, yo no se para que vengo. [?]Pasa [?]le invito el, ahora serio. Blanca entro con la cabeza baja. No tenia que haber venido. Siento que no tenia que haber venido. [?]?Que ha pasado?[?]le pregunto acercandose a ella. Blanca aun tenia puestas las gafas de sol. [?]Lo siento, pero necesito que lo veas. No puedo ir a otro sitio [?]comenzo Blanca. Se desenlio la bufanda del cuello. [?]Bienvenido a mi realidad [?]se quito las gafas. No se atrevio a mirarlo directamente, miraba hacia un lado. Los ojos se le llenaron de lagrimas. Angel se acerco a ella en seguida, le vio las intenciones de abrazarla, pero lo detuvo con la mano. [?]Solo va a ser un momento [?]le dijo ella con la voz ronca de aguantar las lagrimas[?]. Dime que esto es normal y que volvere a ver bien en unos dias y me marcho. [?]Blanca...[?]la cogio por la barbilla. [?]Es la primera vez que me pasa [?]le explicaba ella mientras el la miraba[?] el golpe fue demasiado cerca del ojo. [?]?Como ha sido?[?]pregunto moviendole la cara a un lado y a otro. [?]Con la esquina de un mueble[?]Angel se detuvo de nuevo en su ojo derecho, en la protuberancia que habia junto a el y en el golpe que habia al otro lado, en la mejilla izquierda. [?]?Por que no has ido a que te lo vieran a un hospital? [?]le renia, Blanca sabia que estaba completamente sorprendido, enojado y muchas mas cosas que no podia reflejar para no hacerle a ella pasar peor el momento. [?]He venido a que me lo veas tu [?]se defendio, la respiracion la tenia demasiado acelerada. [?]Tendria que vertelo un oculista[?]le respondio Angel. Blanca se miro en el espejo del mueble del recibidor de Angel. Su ojo iba a peor, y no era por el moreteado que tenia junto a el, sino por el propio ojo. El iris verde agua que solia tener era ahora una isla brillante y vidriosa en medio de un mar de lava roja. Hasta el lagrimal estaba rojo. Le molestaba, el parpado le pesaba demasiado pero lo que mas le habia asustado era la vision borrosa. [?]No puedo ir a urgencias[?]le respondio ella. Sabia que si iba le harian preguntas, y que por muy bien que ella inventara las respuestas, acabaria en el despacho de la asistente social o de un psicologo, y el miserable de su padrastro en un cuartelillo. Tomo aire de manera profunda , pero el aire se encogio en sus pulmones en un rebote para luego salir. Angel estaba muy serio, negaba con la cabeza sin dejar de mirarle el ojo. El escozor de la garganta de Blanca aumento. Quizas si que habia sido un error acudir a el. No queria reconocerlo, pero ahora que estaba alli necesitaba aun mas consuelo, el consuelo de el. Lo necesito en cuanto Paco le dio el golpe. Ya lo habia sentido con Oliver tiempo atras, esa sensacion de no estar sola, de que habia alguien, en otro lugar, que estaria a su lado, que la abrazaria luego y le curaria los golpes, tanto los de fuera como los de dentro. Es mentira eso de que no necesito a nadie. En cuanto comprobo en su casa que no podia ver bien, sintio que tenia que ir con Angel. Pero la necesidad de estar con el habia llegado antes, siempre la tuvo, desde el mismo momento en que su relacion termino. No podia aguantar mas las lagrimas. Tenia que salir corriendo de alli. De forma instintiva agarro el picaporte de la puerta de entrada para salir corriendo, pero Angel se acerco a ella y la abrazo. El le puso una mano en la cabeza y se la inclino hacia el pecho. En cuanto la mejilla de Blanca reposo en el calido pecho de Angel, en su respirar sereno, en su agradable olor, el escozor de su garganta aumento y su llanto le aviso que estaba a punto de estallar. Lo abrazo por la cintura, rompio a llorar. Algo que no solia hacer con el Cari, ni con Alba, ni con Noelia, ni siquiera con Regina. Sus amigos nunca la veian llorar asi por nada. Nunca le gusto mostrar debilidad, Raquel era la unica conocedora de su verdadero sentir. Angel no dejaba de abrazarla y le daba besos en la cabeza. Madre mia, que situacion le traigo al pobre. Despues de haberlo rechazado durante un mes. [?]Vamos dentro [?]le pedia el, aun estaban en el recibidor[?]. Voy a mirarte mejor eso. Blanca se quito el abrigo y el gorro y lo dejo en el perchero del recibidor. Echo su maleta a un lado. Se prometio estar alli solo unos minutos, los justos para que el la mirara. Pero en el fondo no queria ir a ninguna parte hasta que no se calmara. [?]Ven [?]la invito a sentarse en el sofa. El sofa de Angel era sumamente comodo. La calefaccion estaba puesta lo suficientemente alta como para que se le fuera quitando el frio de la calle. [?]?Quieres algo?[?]le pregunto y Blanca nego con la cabeza. Angel le trajo una manta de pelo y se la echo en las piernas. Se sento junto a ella. [?]Si tienes algo que hacer...[?]Blanca estaba tan abochornada que no sabia que decir[?].No voy a quedarme mucho tiempo. Solo necesitaba que lo vieras. Angel nego con la cabeza. [?]No te preocupes por eso [?]le respondio[?]. Te dije que aqui estaria si me necesitabas. Y casi me alegro de haber venido. Lo miro de reojo, a punto estuvo de inclinarse hacia el y volver a dejarse caer en su pecho, pero se contuvo. Ya la escenita de la entrada habia sido suficiente. Angel acerco su mano a la mejilla de Blanca y se la acaricio, luego le levanto el parpado para ver mejor el mar rojo en el que se banaba su iris derecho. [?]Es un derrame[?]la ojera tambien se estaba moreteando[?]. De todos modos voy a consultarlo con un amigo. [?]No pienso ir al hospital[?]le dijo Blanca firme. [?]Es lo que deberias de hacer pero no te puedo obligar [?]cogio su movil[?]. Espera un momento. Angel se levanto y se dirigio hacia la cocina, Blanca lo oia hablar con alguien, explicandole lo de su ojo. Tardo unos minutos en volver. [?]Puede verte pero a ultima hora de la tarde[?]le explico. [?]Te he dicho que no voy a... Angel nego con la cabeza. [?]Tiene una consulta privada [?]le explico[?]. Iremos a ultima hora, cuando ya este cerrada. Toda la tarde aqui entonces. Si lo mejor es que no hubiese venido. Blanca suspiro. [?]?A donde ibas?[?]le pregunto mirando la maleta. [?]A casa del Cari[?]aun se le encogia el pecho al hablar[?]. Me quedo con el hasta el domingo. Angel entorno los ojos. [?]?Quieres quedarte aqui? [?]No [?]la respuesta fue rapida. Como me voy a quedar aqui. [?]Puedes quedarte, no..., hay una habitacion de invitados. Blanca negaba con la cabeza. [?]Esta noche tendras que despertarte cada pocas horas, despues de un golpe asi y...pienso que seria lo mejor. Y yo tambien pienso que lo mejor para mi, por muchos motivos, seria quedarme. Pero seria egoista por mi parte, porque en cuanto este bien no volveras a saber de mi. [?] Al menos esta noche, manana te llevo a casa de Alvaro [?]le dijo[?]. De todas formas no sabemos a que hora volveremos del oftalmologo. Blanca nego de nuevo, esta vez sin tanto convencimiento. [?]Manana tengo turno de manana[?]hizo una mueca[?]cogio su movil de nuevo[?]. Pero con las horas que me deben... [?]No [?]ella intento detenerlo pero Angel habia vuelto a la cocina. Blanca agudizo su oido. Que no puede volver hasta el lunes, dice. Este quiere que me quede aqui hasta el domingo. Madre mia, que cabezota es. Por una parte estaba apenada por Angel, por traerle el problema hasta su casa, pero por otra vio que a el no le importaba en absoluto, hasta se veia orgulloso, dentro de lo que cabia, de que hubiese recurrido a el. Quizas lo veia como un filon para retomar lo suyo. De eso nada, maldita sea. Que otra vez me voy a meter en el lio. Angel regreso de la cocina. [?]Esta noche te quedas aqui, manana haces lo que te apetezca[?]le dijo sentandose a su lado. Blanca se incorporo enseguida del sofa y sin mirarlo salio corriendo al bano. Cerro la puerta, rompio en vomitos. No eran los primeros del dia. Cogio papel y limpio el WC de salpicaduras. Es para matarme, encima vengo a dar por saco y ensuciarle el piso inmaculado. Luego busco en el mueble donde sabia que Angel guardaba la pasta de dientes. Con el dedo y la pasta, se limpio lo mejor que pudo. Salio del bano, Angel estaba esperando en el pasillo. [?]?Bien?[?]le pregunto. [?]He cogido... El hizo un gesto con la mano. No importa, ok. [?]?Cuantas veces has vomitado desde el golpe?[?]le pregunto. [?]Tres[?]respondio ella. Angel le acaricio la nuca en cuanto se sento en el sofa y a Blanca se le erizo el vello de toda la espalda. Cerro los ojos. Entre la vista borrosa, los vomitos y el lote de llorar, le pesaban los parpados y lo unico que deseaba era tumbarse en el sofa, con aquella manta de pelo tan gruesa, y dormir. Miro a traves de la ventana. El cielo estaba oscuro, lloveria de un momento a otro. Hacia viento, las hojas de las palmeras se movian con fuerza. Esta vez no se contuvo, se dejo caer en el pecho de Angel y este reposo la espalda en el sofa. Lo miraba de reojo, el sonreia. Esta feliz y no se como puede estarlo. Yo misma me hubiese mandado a la mierda. Le acariciaba la espalda y la beso en la frente. Ya vale, ya se esta pasando. Blanca cerro los ojos. Pero la verdad es que me encanta.

  • Mantendre las luces encendidas para ti de Cherry Chic

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  • Pifias matematicas de Matt Parker

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    ?Que hace que un puente se tambalee cuando no estaba previsto que fuera asi? ?Como es posible que miles de millones de euros se esfumen en un instante? ?O que un edificio tiemble cuando una clase de gimnasia que salta al ritmo de una determinada cancion iguala su frecuencia de resonancia? La respuesta a todas estas preguntas son las matematicas. O, para ser mas exactos, lo que sucede cuando las matematicas fallan en el mundo real.

  • Inocencia salvaje de Cathryn De Bourgh

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    Alyn Stuart penso que era su dia de suerte, acababan de ascenderla y mas que eso: ahora trabajaria con ese hombre que hacia tiempo que le robaba el sueno, para ese guapo macho latino llamado Raymond Estevez. Es que no podia creer que fuera su jefe, era casi como sacarse la loteria para ella. Estaria cerca de el y tal vez tuviera la suerte de poder cumplir la fantasia de ser su amante. Ese machote alto, macho alfa por supuesto, de cabello muy oscuro y ojos cafes era la tipica mezcla de razas: de hombre latino con gringo, tal vez hijo de un machote mexicano y una gringa rubia que se moria por el o quiza fuera a la inversa. Pero tenia cara de latino, era un tipo duro y varonil, de voz fuerte y manazas enormes. Pero lo que mas la encandilaba eran sus ojos, su mirada de hombre viril era tan intensa, tan especial, era profunda y ver esos ojos... Rayos, no podia dormir pensando en ese hombre. Realmente le quitaba el sueno preguntarse como seria poder sentir en su boca el calido sabor de sus besos y algo mas... Lo malo era que el seguia ignorandola. Esa era la triste realidad. Todas sus fantasias calientes quedaban en eso: en fantasias, en historias que su mente tejia y luego a solas en su habitacion imaginaba que lo hacia con el... ?Acaso estaba enamorandose? ?Por que sufria tanto al saberse ignorada? Debia entender que tal vez ella no fuera su tipo y listo. Si se pusiera a dieta, tal vez... perderia un poco de figura rolliza. No a todos les gustaban las mujeres como ella, algunos las preferian muy delgadas, tipo palo... Pero Alyn sabia que sus curvas siempre atraian miradas y que si adelgazaba perderia sus encantos, su buena pechuga y ese trasero inflado que el buen Dios le habia dado. Entro en la oficina temblando. Su jefe podia ser un macho latino muy lindo y dotado pero tenia mal caracter, siempre estaba rabiando por algo. Y a pesar de su mal caracter ella veia su lado mas lindo... Entro y como siempre, paso desapercibida, el ni siquiera levanto los ojos para mirarla. Hasta que lo oyo retrucar: --Senorita Stuart. Esta distraida. ?Puede decirme en que piensa? Lo ha hecho de nuevo. Si, usted...--dijo. Una reprimenda. Pero a ella las reprimendas de su jefe no la asustaban. La excitaban. Eran mejor que ser ignorada, francamente... --Lo siento senor Estevez, ?que he hecho mal?--le pregunto mirandole con cara de inocente. Entonces el vio sus ojos verdes de gata atrevida y tal vez vio algo mas porque se quedo alli mirandola un buen rato. Luego, como si despertara del embobamiento sacudio levemente la cabeza, aparto la mirada y continuo en tono mas suave: --Pues confundio los nombres, senorita Alyn, anoto mal mis citas. ?Lo ve? Y no es la primera vez que lo hace. Ella vio a donde le senalaba su jefe y se disculpo. --Oh lo siento mucho, es que esos nombres se parecen... disculpe, no volvere a hacerlo, lo prometo--dijo. Al estar cerca pudo sentir su perfume caro tan delicioso y tambien pudo verle, sentir su proximidad y humedecerse con el contacto. Un simple acercamiento la tensaba, la ponia como loca. El la miro con fijeza. Vaya, ya no parecia enojado, ahora directamente miraba su escote y sonreia levemente. Vaya, al fin se daba cuenta de que existia y de que era una mujer bonita y tal vez apetecible para tener sexo. Pero no seria tan tonta de caer en la primera. Ahora tenia que ser el quien mordiera el anzuelo. Y eso podia llevar unos dias mas... quien sabe. No era prudente demostrar mucho interes ahora. No queria que pensara que era una zorra de oficina que lo hacia con todos, eso no era mas que una fantasia para ella, una fantasia que la consumia. Pero era una zorra teorica, le faltaba la practica y sin eso... en el mundo de las zorras no era nadie. Asi no mas. ********** Sin embargo el dejo de ser tan rezongon con ella. Empezo a tratarla mejor, como si fuera una empleada valiosa o algo asi. Una bella flor que el queria acaricias con sus manazas cuadradas de macho latino...oh si, esas manos... Aparto esos pensamientos cuando el le hizo una pregunta extrana. --Asi que estudias en tus tiempos libres... ?que estudias, carino? ?Carino? ?La llamo carino? Trago saliva excitada y respondio: --Estudio periodismo en la universidad, senor Estevez. --?Periodismo? Vaya, que interesante. ?Quiere ser periodista? ?En que rubro? --Bueno, todavia no lo se, pero me encantaria viajar por el mundo realizando reportajes o cubriendo eventos insolitos. El dejo escapar una risita. --Con lo bonita que es terminaria prisionera de algun musulman pervertido senorita Stuart. Seria tomada de rehen y luego convertida en la novena esposa de uno de esos jeques o vendida al mejor postor. Ella no supo como responder a eso. Debia molestarle ese comentario machista de que la verian como una mercancia solo por ser mujer y bonita pero no dijo nada. --Espero no meterme en problemas, realmente quisiera trabajar tranquila-- respondio algo tajante. --OH si, disculpe, no quise ofenderla... era solo una broma. Es usted una mujercita lista pero muy llamativa y si esta frente a una camara todos la miraran a usted y dudo que presten atencion a sus notas. --Pero yo no quiero ser presentadora senor Estevez, quisiera cubrir eventos, realizar entrevistas a lideres mundiales. --Vaya, que interesante. Lastima que no estudia algo afin a esta empresa automotriz senorita, si lo hiciera podria progresar, podria ascenderla. --Bueno, yo no busco ascender aqui, solo es un trabajo de medio tiempo para cubrir mis gastos, no quiero vivir a expensas de mis padres. --?Y que edad tiene, senorita? --Diecinueve, pero pronto cumplire veinte. El rio cuando le dijo su edad. --Por Dios, la crei mayor. Es una adolescente casi. Que dijera eso le molesto por supuesto. --No soy una adolescente, soy adulta senor Estevez. El la miro con fijeza. --Es muy joven para mi, senorita, no hace mucho que estaba en la escuela. Ella enrojecio porque de repente se sintio despreciada y lo vio retraerse, alejarse de ella, el y sus manazas... casi las escondio, como si sintiera deseos de tocarla. Sintio ganas de llorar. --?Y usted que edad tiene, senor Estevez? --Veintinueve senorita, algunos mas que usted... soy casi tu hermano mayor, ?verdad?--dijo con una sonrisa burlona. --Pero yo no tengo hermanos, senor Estevez, soy hija unica. La conversacion languidecio lentamente y ambos volvieron a sus quehaceres. Durante dias la ignoro, no volvio a hacerle preguntas personales pero si la miraba a hurtadillas. Ella trataba de mostrar sus encantos por supuesto, tenia un cuerpito llamativo y bien formado, le faltaba algo de altura para ser una modelo voluptuosa pero eso si que no tenia arreglo, excepto llevar tacones pero habia dejado de llevar zapatos tan altos porque terminaba con los pies muy doloridos y odiaba eso. Sabia que el seguia sus pasos y no la perdia de vista. Alyn supo que a su jefe le picaba la curiosidad, ella le picaba tambien, le gustaba pero el tema de la edad sin saber por que parecio hacerle dudar. Realmente la indigno pensar que el la creyera una adolescente. Eso no era verdad. Era una mujer y todos decian que era muy madura para su edad, y en la universidad habia muchos chicos que querian invitarla a salir pero ella no los alentaba porque le gustaban mas grandes. Hombres como el senor Estevez... maduros, hombres en todo el sentido de la letra. Y un latin lover. Habia oido que era dotado y que ninguna chica podia coger esa inmensidad sin sentir dolor excepto una de ellas, una tal Lizzy que le habia dado una felacion extrema. O eso dijeron. No tenia idea que seria eso pero podia interpretar el mensaje: ese macho latino la tenia gruesa y muy grande y por eso todas querian cogerselo aunque fuera una puta vez en su vida. Lo raro era que el las ignorara. Si, al parecer una chica le dijo que su jefe no era de enredarse con faldas del trabajo, esas fueron sus palabras. Vaya, asi que las mujeres de su empresa eran "faldas", que bien...

  • El circulo de Gabriel de Aurora Pinto

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    El veterano periodista Julian Mendez debe hacerse cargo de una tarea que considera irrelevante: un reportaje sobre un joven ingeniero que desaparece tras ingresar a una secta religiosa.
    A pesar de su desinteres inicial, Mendez emprendera una investigacion que lo llevara a conocer muy de cerca a la secta y a Gabriel, su misterioso lider. El reportero sospecha que algo turbio se encuentra detras de la organizacion y debera desentranar los juegos de poder ocultos tras el fanatismo religioso.
    ?Por que son asesinados aquellos a quienes Gabriel considera traidores? ?Que se esconde detras de los lavados de cerebro que aplica el Circulo de Gabriel a sus fieles? ?Podra el periodista luchar contra la fuerte personalidad de su carismatico lider y sobreponerse a sus propios demonios?

  • El Jeque – Scarlett Butler de Scarlett Butler

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    Dicen que existen leyendas que hablan del amor verdadero, ?sera Elizabeth una de las afortunadas en vivir una de ellas?

  • Luz perfecta de Marcello Fois

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  • Siempre te he amado de Monica Hoff , Norah Carter

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    ?Quien diria que un “simple” viaje puede cambiar tu vida por completo?
    Cuando Carlota y Fran llegan, junto a sus amigos, al Caribe, no podran ocultar por mas tiempo lo que sienten el uno por el otro. El secreto que han guardado por anos, saldra a la luz.
    Pero no todo sera tan facil y, a veces parece ser que, por mas que ames a alguien, esa persona no esta destinada a permanecer en tu vida. ?Lo estaran ellos dos?

  • En la piel de Lucia de Luz Hidalgo

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    Acababa de anochecer. Por suerte, los ninos estaban arriba, cada uno en su habitacion, entretenidos en sus cosas. Yo estaba ligeramente echada en el sofa, soportando el efecto que las tres copas de vino habian producido en mi organismo. Un dia mas, por suerte, llegaba a su fin. Mario estaba a punto de venir y no queria que me encontrara en ese estado. Pero, por mas que pretendia levantarme, los musculos no podian obedecerme. El ruido de la cerradura retumbo en mis oidos como si de un martillo y un cincel se tratara. No gire la cabeza, pero sabia que era el. Cerre los ojos, implorando que no se cabreara mucho. Aunque en el fondo sabia que no lo iba a hacer; Mario poseia el caracter mas apacible que conocia. Oi sus pasos acercarse lentamente. Levante los ojos y lo mire resignada, esperando escuchar cualquier apelacion a mi embriaguez. --Carino, ?como te ha ido hoy el dia? --Por supuesto, no iba a montar una escena, no era su estilo. --Bien, uno mas --dije con desgana. --Me imagino que no has comido nada... --No, no tenia hambre. --Amor, tienes que comer, ya lo sabes. Ya te dijo el medico... No lo deje acabar, salte como una condenada posesa. No podia soportar que me tratara como a una nina. --!Ya estamos otra vez! No me agobies, Mario, te lo he dicho mil veces. !No me agobies! -- le grite, saliendo a trompicones y dando un portazo al entrar en nuestra habitacion. Mario se quedo sentado en el sofa, la cabeza gacha y los ojos cerrados, queriendo apartar la realidad en la que se estaba convirtiendo nuestra vida. Me sente en la cama intentando tranquilizarme, oi a los ninos bajar corriendo las escaleras para dar la bienvenida a su padre. Daniel, nuestro pequenin, le estaba preguntado a Mario si traia el regalito que le habia prometido. --No, carino, papa hoy ha tenido un dia muy ajetreado y no he podido ir a tu tienda preferida. Manana voy, ?vale, campeon? Me hizo sonreir oir como Daniel subia las escaleras refunfunando. Ahora le tocaba el turno a Laura. Escuche con toda la atencion que los quince escalones me permitian oir. --Papa, mama ha estado bebiendo otra vez. --Las palabras de Laura me pusieron los pelos de punta. --Carino, ten paciencia, mama esta pasando por una etapa delicada. Estate tranquila, seguro que pronto se le pasara. --Pero es que tenia que preguntarle unas cosas de los deberes de clase y ni siquiera me ha mirado a la cara. He tenido que encender tu ordenador y buscar la informacion en internet. No nos hace caso ni a mi ni a Daniel. Se emboba mirando la nada y parece que no sabe que existimos. Estoy harta, papa --lo solto todo de carrerilla. Me la imaginaba mirando a su padre con los brazos en jarras, esperando una respuesta que resolviera de un plumazo el problema. Esas palabras actuaron en mi corazon como si un puno lo hubiera estrujado, hasta dejarme sin respiracion. Las lagrimas rodaron por mi cara, silenciosas y sin permiso. Mi nina se estaba dando cuenta de todo y, lejos de decirmelo, se lo callaba dia tras dia. Se descargaba con su padre. En que mierda de madre me estaba convirtiendo para que mi hija no fuera capaz de confiar en mi como antes y confesarme sus inquietudes. Antes era yo la que la escuchaba. Esa realidad dolia, dolia mucho. Era la hora de cenar, pero no me sentia con animo de cocinar, asumir el papel de mujer perfecta y enfrentarme a las miradas de Mario y Laura. No, no podia. Daniel era muy pequenito todavia para darse cuenta de nada. Me sente en la cama, apretandome las manos sin saber que hacer. Me mortificaba pensar que no quedaba casi nada en la nevera. Esperaba que Mario se las apanara con los cuatro alimentos que quedaban. <>, pense para hacer callar los remordimientos. Cuando oi el abrir y cerrar de armarios y nevera, supuse que Mario buscaba viveres con los que cocinar algo decente. Intente hacer memoria de lo que quedaba, pero no podia concentrarme. Al momento oi chisporrotear algo en el fuego. Suspire aliviada. Al rato, el sonido de los cubiertos chocando con los platos, mezclado con la conversacion animada de los tres, subia escaleras arriba, acentuando asi la sensacion de que sobraba en la intimidad que se habia creado entre ellos. Decidi darme una ducha. Me saque como pude el jersey por la cabeza y me baje los pantalones del pijama a la vez que las bragas; los pisotee, dejando ambas prendas en el suelo, arrugadas y de forma desordenada. Me las quede mirando y senti que era parte de ellas, a la espera de una limpieza que se llevara de una vez toda la suciedad que se estaba acumulando en mi cuerpo y en mi alma. Cuando sali del bano, Mario estaba de pie en medio de la habitacion, las manos en los bolsillos y el gesto serio. Que guapo estaba. Me llamo la atencion que a esas horas de la noche todavia llevara puesta la corbata. Aflojada, pero alli estaba. Denotaba el grado de cansancio que a esas horas arrastraba. Otra vez el sentimiento de culpa, aplastandome como una losa. --Antes de que digas nada, quiero disculparme. Se que esto esta llegando demasiado lejos. Voy a poner remedio, no te preocupes. --Vale --suspiro--. Venia dispuesto a darte una charla, pero ya veo que te has dado cuenta tu solita. Solo necesito decirte una cosa. Laura tiene doce anos, ya no es tan nina. En tu mano esta que vuelvas a ser la excelente madre que eras o, por el contrario, que pierdas a tu hija para siempre, porque eso puede pasar, necesito que seas consciente. Sabes que te quiero, hare todo lo que necesites que haga. Pideme ayuda, Lucia. Soy yo... --prosiguio, acercandose. --Ese es precisamente el problema, Mario --le dije con desprecio. El se paro en seco--. Que me quieres, que me ayudas, lo quieres controlar absolutamente todo. Deja que me caiga. Si lo hago, sere yo la responsable. Estoy ahogandome. ?No lo ves? --Mi voz sono temblorosa, a causa del nudo que se estaba formando en mi garganta. --Pero estas ahogandote... ?donde? --dijo alzando las manos con incredulidad--. !Es que no lo entiendo! !Explicamelo, por favor! !Lo tienes todo! --grito--. Vivimos en una casa espectacular con todas las comodidades, con la decoracion que tu elegiste, tienes tiempo para ir al gimnasio, para tomar algo con tus amigas, unos hijos preciosos y sanos, dinero de sobra para no preocuparnos por el futuro... ?Que cojones quieres? Si es por la decision de dejar tu trabajo, siempre estas a tiempo de volver, lo sabes. No me hagas sentir mal por eso, Lucia, fue una decision mutua. Estoy enamorado de ti desde el primer dia, es que ya no se que mas hacer... --Se masajeo la frente y las sienes, gesto que siempre hacia cuando le empezaba a doler la cabeza. Me quede mirandolo. --Yo tampoco, Mario, yo tampoco... --Me voy a la cama. --El cupo de discusion habia llegado a su tope--. Manana me espera un dia duro en la oficina. Tengo un negocio que regentar y mi cabeza ya no da para mas. Nos acostamos dandonos la espalda. <>, pensaba mientras intentaba dormirme. Al dia siguiente, Mario ya se habia ido cuando me desperte. El vacio que dejo en su lado de la cama era similar al que yo sentia en el corazon. Entre en la habitacion de Daniel y, con susurros de carino, lo desperte. El paso los bracitos alrededor de mi cuello y, con voz adormilada, me dijo que no queria ir al colegio. Estuvimos un rato jugando y riendo hasta que mi pequeno se despejo y bajamos juntos al gran salon-cocina que presidia la mayor parte de la primera planta. Laura ya estaba alli. Me dirigio un escueto <> mientras se preparaba el desayuno ella misma. La mire y quise romper el hielo, pero algo me lo impidio. Quiza el gesto serio o mi propia inseguridad. Asi que volvi a cerrar la boca y me limite a observar los movimientos seguros de mi hija mientras se desenvolvia con soltura por la cocina. Cuando fui a despedirlos al autobus escolar, lo primero de lo que me encargue fue de hacer la compra a traves de la web del super. Sentia que mi deber mas inmediato era llenar la nevera lo antes posible. Tambien me propuse limpiar y ordenar la casa de arriba abajo. Iba por la tercera lavadora cuando sono el timbre. Baje y mire por la mirilla; a esas horas no solia tener visitas. Ver la cara de mi amiga tan cerca del visor, deformandole asi un poco el rostro, me hizo sonreir. --Hola, Sandra, pasa. Que raro tu por aqui a estas horas. --Le di dos besos a modo de bienvenida. --Me he escapado un momento y he pensado hacerte una visita de diez minutos. --Hija mia, que medido tienes el tiempo. Para una vez que vienes... --Algunas trabajamos, ?sabes? --dijo en tono de burla--. Bueno, ?como esta mi preciosa amiguita? Anda, preparame un cafe, que he salido de la oficina en mi hora del desayuno. Sandra se acomodo en un taburete de la barra que hacia de separacion del salon con la cocina. Mientras yo le preparaba el cafe, los avidos ojos iban de aca para alla. --Madre mia, Lucia, la ultima reforma que habeis hecho ha dejado este espacio de revista. Que grande se ven el salon y la cocina juntos. Y que blanco todo... Me encanta. --Gracias, Sandra. La verdad es que ha quedado bien al final. --Bueno, dejemonos de banalidades y cuentame como va todo. La ultima vez que nos vimos estabas mustia. --Pues justamente anoche tuvimos una gorda Mario y yo --dije torciendo el gesto--. Bueno, mas bien el. Normalmente no sube el tono de voz, pero reconozco que la situacion esta llegando demasiado lejos. No se como me he metido en este circulo vicioso. Este caracter indeciso y bipolar mio me esta llevando a actuar de mala manera contra Mario. Ayer me dio una especie de ultimatum. No fue asi de especifico, pero casi. Me dijo que podia llegar a perder a mi hija si seguia con esta conducta. Llego a gritarme, Sandra --dije con lagrimas en los ojos. --No me lo puedo creer, con lo mesurado que es el. Yo creo que nunca lo he visto alzar la voz en mi vida --dijo abrazandome--. ?Que le has hecho a mi amigo para sacarlo de sus casillas? Confiesa. --Se aparto de mi y sonrio, intentando dar un toque de humor a la conversacion.

  • Un novio millonario por Navidad de Ella Valentine

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    Molly cogio una caja vacia de la sala de fotocopias, la llevo hasta su despacho y coloco dentro todas sus pertenencias con la ansiedad convertida en bola en su estomago. Hacia meses que un rumor sobre una posible reduccion de plantilla corria por la oficina. La agencia de publicidad en la que trabajaba llevaba tiempo perdiendo clientes importantes y no estaba pasando por su mejor momento, pero Molly creyo que la situacion no era para tanto. No hasta que el senor Sanders la llamo a su despacho, le ofrecio un bastoncito navideno a rallas blancas y rojas del tarro que tenia sobre su mesa y, con cierta afliccion, la despidio porque, a pesar de ser una buena profesional, habia sido la ultima persona en incorporarse en la empresa. Se mordio el labio sintiendo un torrente de frustracion recorrer sus venas. Hacia 24 horas tenia todo lo que una mujer de 27 anos podia desear: un novio que la queria y un trabajo que le entusiasmaba. 24 horas habian bastado para que esa vida perfecta se desplomara como un castillo de naipes tras un golpe de viento. Cuadro los hombros y salio del despacho intentando ignorar las miradas llenas de compasion que le dirigieron sus companeros desde sus puestos. Quizas aquella escena hubiera sido menos dramatica si la decoracion navidena no ocupara cada centimetro de aquella oficina con suelos de linoleo azul, sin apenas luz natural, o si Frank Sinatra no cantara White Christmas con un entusiasmo desbordante desde el hilo musical, o si un Santa Claus diminuto no saltara sobre su muelle sobresaliendo de la caja que sostenia entre las manos. En aquel momento se maldijo por haberlo comprado en uno de esos mercadillos navidenos que tanto le gustaban pensando en lo bien que quedaria en su escritorio. Faltaban diez dias para Navidad y su vida estaba patas arriba. Subio en el ascensor, bajo hasta la planta baja y salio por la puerta rotatoria del edificio de oficinas en el que se ubicaba la agencia sintiendo como el frio le calaba los huesos. Se ajusto el gorro rosa que llevaba sobre el cabello color chocolate y dio una vuelta mas a la bufanda alrededor del cuello fijandose en la explosion de luces y color de las calles de Nueva York. La agencia estaba emplazada en la Quinta Avenida, una ubicacion muy privilegiada y agradecida para trabajar. Para alguien originario de Nueva Jersey y enamorada de la Gran Manzana como Molly, pasear a diario por esa zona era una gozada. Decidio acercarse a ver el arbol de Navidad del Rockefeller Center. Contemplarlo siempre la animaba y en aquellos momentos necesitaba grandes dosis de animo. Mientras caminaba hacia alli, no dejaba de pensar en la desgracia que se cernia sobre ella. Si quedarse sin trabajo ya era un desastre de por si, hacerlo el dia despues de que tu novio te de la patada, lo era aun mas. Penso en John y lo odio mas que nunca por haberla plantado con la patetica excusa de necesitar tiempo para estar solo y encontrarse a si mismo. No eres tu, soy yo, le habia dicho. Eso es lo que Molly se merecia despues de tres anos de relacion y uno de convivencia: que la dejaran usando la frase mas trillada de la historia. Ahora, sin trabajo y sin nadie con el que compartir los gastos del piso de alquiler, no tenia la menor idea de como iba a llegar a fin de mes. Haciendo cuentas podria sobrevivir sola dos meses como mucho. Y dudaba que encontrase un nuevo trabajo en tan poco tiempo. Cuando llego al Rockefeller Center los pies le dolian horrores. En aquel momento haberse gastado trescientos dolares en aquellas botas preciosas pero incomodas a mas no poder, le parecio la peor idea de la historia. Observo el arbol, hermoso e iluminado, frente a la pista de patinaje sobre hielo, pero en aquella ocasion no la recorrio por dentro el torrente de bienestar habitual. La situacion era demasiado deprimente como para que un arbol navideno fuera suficiente para levantar su moral. El movil vibro dentro de su bolso. Lo saco y comprobo que se trataba de uno de los mensajes de audio de su madre. Imagino que seria uno de sus monologos interminables de siempre, pero esta vez se equivoco. --Hola, cielo, soy yo, mama --Molly puso los ojos en blanco, por mucho que le dijera que no hacia falta que se presentara cada vez, lo seguia haciendo--: Veras, tengo que contarte una cosita, !tu padre y yo hemos cometido una locura! --La escucho reir tontamente y se le pusieron los pelos de la nuca de punta, porque cuando sus padres cometian una locura lo hacian a lo grande--. Acabamos de subirnos a un avion rumbo a Hawai. Nuestras primeras Navidades fuera de casa, ?no es maravilloso? Como nos dijiste que este ano el dia de Navidad cenarias con los padres de John, hemos decidido darnos este capricho. Bueno, Molly, te dejo, que esto esta a punto de despegar y nos obligan a poner los moviles en modo avion. Un beso. Muaaaa. Molly miro el aparato, perpleja. Aquello no podia ser verdad. Hizo el intento de llamar al movil de su madre, pero el numero estaba apagado o fuera de cobertura. Ya no habia vuelta atras; iba a pasar sola la noche de Navidad. Resoplo, lamentandose una vez mas por su mala suerte. Tenia que haberla llamado por la manana para explicarle la nueva situacion, pero no lo hizo porque... porque sabia que su madre adoraba a John y que la noticia de su ruptura seria un duro golpe para ella. Y una decepcion. Y Molly odiaba decepcionar a su madre por encima de todas las cosas. Entonces, empezo a nevar. Pequenos copos de nieve danzaron en el aire hasta posarse en el suelo y desaparecer. Frente a ella, decenas de personas patinaban en la famosa pista de hielo con la nieve cayendo a su alrededor en una imagen tan bucolica que, de no haberse encontrado en la tesitura que se encontraba, hubiera sacado una foto y la hubiera subido a Instagram con el hashtag "#magia". Molly subio su mirada al cielo, donde los copos de nieve se deslizaban sin parar, y se dijo que era hora de regresar a casa. Tenia muchas cosas que hacer si pretendia seguir viviendo en Nueva York: actualizar su curriculum, darse de alta en los directorios digitales de busqueda de empleo, buscar un piso mas barato para reducir gastos... Empezo a andar con la cabeza hecha un hervidero cuando, al girar en una esquina, se fijo en un Santa Claus sentado en el suelo. Al acercarse comprendio que habia errado en su apreciacion y que no se trataba de un Santa Claus, sino de un mendigo de barriga prominente, barba blanca y chandal rojo que sostenia entre las manos un cartel en el que podia leerse: “Deseos a 3 dolares”. Frente a el, habia un vaso de plastico vacio. Se dijo que por muy mala que fuera su situacion, siempre habria alguien peor que ella, y llevada por ese pensamiento saco tres dolares de su monedero y los deposito dentro del vaso. Hizo ademan de reemprender su camino cuando el senor barbudo la interpelo: --Senorita, ?y su deseo? Molly lo miro con una mezcla de lastima y escepticismo. --No tengo mucha fe en los deseos, senor --dijo con un encogimiento de hombros y una media sonrisa. --Pero no pierde nada por intentarlo, ?verdad? --Emmm... Bueno... Supongo que no. --Entonces, ?que desea? --El falso Santa movio sus manos regordetas en un gesto de apremio. --No se... --Molly se mordio el labio pensando en una respuesta. Su vida estaba patas arriba, con un deseo no tenia ni para empezar, asi que echo mano de su sarcasmo--: ?La verdad? Lo unico que podria mejorar mi situacion en este momento seria un novio millonario. Se dijo que si, que un novio millonario seria la solucion a todos sus problemas. No es que fuera la clase de mujer que espera ser salvada por un principe azul subido sobre un corcel blanco, nunca habia querido vivir a costa de un hombre, era una mujer independiente y autosuficiente, pero puestos a sonar… El hombre, frente a ella, sonrio enigmatico, cogio una campanilla que habia sobre la manta donde estaba sentado y la hizo sonar. --Ho, ho, ho. !Deseo concedido! !Feliz Navidad! Molly movio la mano a modo de despedida y siguio caminando calle abajo. Vivia bastante cerca de alli, en un mini apartamento que ella y John consiguieron alquilar por un buen precio pese a la zona, asi que acelero el paso con ganas de llegar a casa y darse una ducha calentita. La nieve caia cada vez con mas intensidad y no llevaba paraguas, por lo que la humedad le estaba calando la ropa. Iba tan concentrada en llegar a casa que, al cruzar, no se fijo en la alcantarilla que habia en medio de la calle, con tan mala suerte que, al pisarla, uno de sus tacones se hundio en uno de sus agujeros. --!Mierda! --exclamo Molly intentando en vano sacar el tacon del agujero. Parecia haberse quedado atascado--. Oh, venga, no me fastidies. ?Es que hoy no puede salirme nada bien? Los focos de un coche acercandose a gran velocidad la deslumbraron y, presa del panico, solto la caja con todas sus cosas que se esparcieron por el pavimento mientras intentaba desencajar el dichoso tacon de aquel sitio. El Santa Claus diminuto se activo y una melodia navidena empezo a sonar de repente poniendola aun mas nerviosa. Dios, iba a morir. El coche estaba a punto de arrollarla y en lo primero que Molly penso ante su inminente muerte fue que, por suerte, aquella manana se habia puesto su mejor vestido. Ya que iba a morir, que menos que hacerlo con clase. Con el panico paralizando su sistema nervioso, cerro los ojos y espero. 2 Molly 15 de diciembre Faltan 10 dias para Navidad --!Oh, Dios mio! ?Estas bien? Molly parpadeo, completamente aturdida, y por un momento se pregunto donde estaba. Le llevo un tiempo darse cuenta de que estaba tirada en el asfalto. !Genial! Era simplemente genial. Habia perdido el novio, el trabajo y casi muere atropellada por un... un... Miro al hombre que casi la manda al mundo eterno y abrio la boca de par en par. Molly no tenia muchas prendas de marca, pero sabia perfectamente cuando algo era caro. Aquel chico vestia un pantalon y un jersey de cuello alto que debian costar una fortuna, a juzgar por como le sentaba el conjunto, incluso estando encorvado sobre ella. Ademas, olia a dinero. Esas cosas se notaban. Era moreno y tan guapo que quitaba el aliento. Su pelo encrespado por arriba daba un aire informal a su aspecto y... !y casi la mata! Molly se solto de un tiron cuando el quiso ayudarla a levantarse. Lo hizo por sus propios medios, y aunque su pie protesto un poco, se cercioro pronto de que no tenia nada, salvo el aturdimiento propio por el susto y la caida. Al menos habia conseguido desatascar el tacon del maldito agujero. --Es increible --mascullo--. De verdad que esto es increible. --Perdona ?que? Miro a su lado, al chico que seguia pendiente de ella mientras el trafico los esquivaba y varios claxones sonaban al mismo tiempo. --!He dicho que es increible! !Justo lo que me faltaba en un dia tan malo como hoy! !Un ricachon que casi me mata! --Ah... --?Eso es todo lo que tienes que decir? Oye, para ti la vida de los demas probablemente no valga mas que ese reloj tan caro que llevas, pero mi vida es valiosa. !Aunque ahora mismo no lo parezca!

  • Un amor muy conveniente, Brianne Miller de Brianne Miller

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  • A dos milimetros de su boca de Dulce Merce

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    Imagina que te llama tu amiga tras una noche de resaca y te propone un trabajo sorpresa. No te va a sacar de pobre, pero ayudara a pagar las facturas. Solo te pedira una cosa, que vayas de punta en blanco a una direccion. ?Le harias caso? ?Obedecerias a tu amiga o te volverias a la cama sin hacerla ni caso?
    Jimena no es una chica docil, es guerrera por naturaleza, y no va a hacer caso a su amiga bajo ningun concepto. La faena es que en el trabajo va a estar rodeada de ocho bailarines, a cual mas guapo. Lastima que el coreografo y bailarin principal no este muy por la labor de contratar a la maquilladora.
    Divertida, sexy y romantica.

  • El hielo de mis venas de Mike Lightwood

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    Vivir con culpa no es tarea facil, y eso es algo que Dario sabe muy bien. Despues de todo, el que solia ser su mejor amigo vive un autentico infierno tras confesarle lo que sentia por el, y lo peor es que Dario no puede hacer nada para arreglar la situacion. Atormentado por unas oscuras pesadillas, Dario se enfrenta cada dia a su peor enemigo: el mismo. El problema es que es demasiado dificil aceptar lo que siente, sobre todo cuando hacerlo significaria que tal vez no sea la persona que siempre ha creido ser. El hielo de sus venas se extiende cada vez mas, y dependera solo de el conseguir que se derrita o dejar que se extienda hasta congelarlo por completo.

  • Tus mejores secretos de Sheila Maldonado

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    Lara Teslas es hija de un reconocido hombre de negocios en Cleveland, Ohio. Su madre siempre esta de viaje. No ha llegado a verla jamas. Hay un misterio acerca de esa familia, bajo la imagen de la perfeccion. Pietrick, el jardinero ve una aparicion que no parece humana. Decide acercarse y algo muy extrano sucede.
    Lara se siente presa en su condicion de hija casadera- Rechaza, uno tras otro, los pretendientes que su padre le presenta. La presencia del nuevo jardinero, Pietrick, hara surgir en ella emociones hasta entonces desconocidas. Podria ser el comienzo de una aventura peligrosa. La desaparicion de una joven aristocratica alerta a las familias buscando al posible culpable. Tambien encuentran restos de otra doncella que parece haber sido devorada por los lobos.
    El padre de Lara, William, comienza a manifestar inquietud por casar a su hija con un importante senador y asi obtener mayor poder para ganar la alcaldia. Mientras, el personaje de la madre se debate entre la vida y la muerte en un horrendo sanatorio mental en Athens, Ohio, teniendo que soportar crueles tratamientos contra la “locura” que pretenden achacarle. Lara tendra que dejar esa vida de lujos para escapar de un matrimonio con uno de los peores y sanguinarios racistas del estado, aunque finja respetar los derechos de los negros liberados. La joven Teslas, intentando sobrevivir en una nueva ciudad, acaba en un cabaret haciendo lo unico que sabe, bailar, y por azares del destino un potentado empresario se encapricha de ella y la quiere convertir en su esclava sexual.
    Una panoramica social con tintes romanticos sobre la sociedad americana en sus inicios de emancipacion de la mujer y manifestaciones racistas a pesar de la Decimotercera Enmienda, que abolia la esclavitud.

  • El cuervo y el angel de Ann R. Bright

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    Una romantica novela en la que la autora nos invita a viajar con sus personajes o, simplemente, a ser espectadores de su emocionante historia.

  • Diccionario de las cosas que no supe explicarte de Risto Mejide

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  • Ya solo queda Jim (Los ditton 3) de Erina Alcala

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    Jim, era el mas pequeno de los hermanos Ditton. Hijo de Gina y De Jim. Como todos los hombres Ditton, era algo, guapo, rubio como su padre y de ojos azules. Era el mas alto de todos, el mas extrovertido y tambien al que mas le gustaban las mujeres. Siempre decia que nunca se casaria ni tendria hijos hasta los cuarenta. Por lo demas era un gran trabajador. Un abogado penalista que le gustaba la accion, el juzgado, no como a su hermano Gaby II, que preferia la Direccion del bufete que ambos dirigian en Manhattan y que su padre les habia dejado a su hermano y a el.
    Era el unico de la familia que no habia ido a Ditton, a ese pueblo de Montana que gustaba a toda la familia y que era un remanso de paz.
    Y tras unos meses de un juicio farragoso se tomo unas vacaciones y se fue alli . Sus padres se habian ido de vacaciones y estaba solo en la casa y su hermano le dio le telefono de la chica espanola, Lola que les hacia la comida y les limpiaba cuando iban.
    Lola era una chica ingenua, que habia trabajado mucho junto a su madre .Esta habia muerto y Lola estaba sola. Estudiaba enfermeria y trabajaba en el supermercado del pueblo y se encargaba de la casa de Gina cuando estaba alli la familia.
    Ahora estaba Jim solamente. Y a Jim, le gustaban las mujeres y Lola era que era distinta, fue un reto para el. Y se acosto con ella.
    Cuando se fue, quedo en llamarla si ella iba a Nueva York como tenia previsto, pero no la llamo. Se encontrarian al tiempo en Manhattan y…. Entonces ?Que iba a hacer Jim con Lola?

  • Esposada de Antiliados

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    Sinopsis Soy mama. Perdon, me corrijo: Soy Xia, tengo treinta y cuatro anos y madre de dos ninos a los que ahogaria en el fondo del mar. Perdon, perdon. Es cierto, son adorables, estupendos, maravillosos, bla bla bla. pero. uf, !que cansancio! Y ahora es cuando deberia hablar de David, mi marido. El es., es mi peor pesadilla. ?Como?, ?por que? Te lo contare con todo lujo de detalles. Todo cambia cuando Mark entra en mi vida. Dicen que cuando una puerta se cierra una ventana se abre. En mi caso la ventana no aparecio hasta que lo conoci a el.

  • Textrovert de Lindsey Summers

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    ?Podrias enamorarte de alguien a quien nunca has conocido?

  • La senora Stendhal, Rafel Nadal de Rafel Nadal

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    Cuando el ultimo dia de la guerra una bala se lleva la vida de una joven madre en un tiroteo en la plaza de Sant Pere de Girona, el destino de Lluc queda para siempre atado al de la senora Stendhal, que lo criara como si fuera hijo suyo. La fuerza de la madre adoptiva, la rebeldia del joven Dani y la sabiduria del abuelo Didac acompanaran la mirada inocente del nino por un paisaje cargado de emociones y promesas. Hasta que choque con el ansia de venganza de los ganadores, decididos a saldar cuentas. Despues del exito internacional de La maldicion de los Palmisano, Rafel Nadal vuelve a la posguerra con su obra mas madura; una novela, entre realidad y ficcion, que cierra el ciclo del autor sobre los bandos, el destino y la libertad individual.

  • El idiota que vive en mi casa de Marina Santiago

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    Mare es una chica divertida, pero tambien timida a la hora de hacer nuevas amistades. Todo cambia cuando llega el. ?Quien es el? El idiota que vivira en su casa.
    Ethan, extrovertido, alegre, arrogante, sexy y, sobre todo, conocedor de sus encantos. Hara tambalear por completo su mundo.
    Sigue a este disparado par para descubrir su historia.

  • Rescate gris de Cristian Perfumo

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  • Mas fria que la guerra de Fabian Plaza Miranda

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    Paz, amor y menudo cuelgue. Los pies del Listo chapotearon por el barro con la gracilidad de un borracho. O para ser exactos, con la de alguien que llevaba varios dias consumiendo mas cosas de las que su cuerpo podia tolerar. Habia perdido la cuenta. Alcohol, si, de muchos tipos. Un poco de acido. Y porros. Alguna pastilla. Ahora que lo pensaba, era un milagro que siguiera de pie. Un milagro. Dios estaba con el. La carcajada que solto fue tan fuerte que varios hippies dejaron de prestar atencion a la musica y lo miraron con cierta desgana. Tampoco era que un colgado en mitad de un viaje fuera tan raro por ahi. Dejo de reirse de su propio chiste, recupero el aliento y siguio avanzando hacia el escenario, donde las sensaciones serian mas intensas. Podria dejarse llevar hasta con aquellos tipos, los noseque Dead; unos que hacian una mezcla de rock y folk. Al Listo le parecian tan malos como el escenario, que daba la sensacion de estar a punto de hundirse por el peso del equipo, pero tampoco podia quejarse. !Estaban en una granja, joder! !Una granja! Era normal estar rodeado de animales. Animales. Reprimio el impulso de volver a reirse y se centro en la musica. Al menos, el gordo barbudo de la guitarra no lo hacia mal. Habia estado bien lo del espontaneo, cuando un fulano habia subido al escenario y habia soltado un rollo sobre algo de la costa. Ni el mismo se entendia. Los de la banda se habian mirado en plan <>, hasta que uno le habia ofrecido un canuto y lo habia sacado de en medio. Luego habian vuelto a sus conazos de canciones. En la oscuridad de la noche casi golpeo una roca con sus pies desnudos. El Listo llevaba las deportivas colgando al cuello, atadas por los cordones, como un atrapasuenos de pesadilla, o como los pendientes de una diosa vuelta del reves, o... Uououooo... El mareo le hizo parar hasta asegurarse de que la Tierra habia dejado de bailar. Asi. Mejor. Respirar hondo. Lo llamaban Festival de Woodstock y el Listo no tenia ni puta idea de por que. El pueblo no se llamaba asi. Tampoco la granja. Pero oia el nombre por todas partes, entre los corrillos de melenudos tirados en la hierba. La hostia de gente habia ido a ver el espectaculo. Tantos que las carreteras estaban colapsadas y todas aquellas tiendas de campana parecian una... a saber... una invasion marciana. Una invasion apestosa. Los organizadores no habian contado con tanta gente, asi que no habia suficiente sitio para mear y cagar. Pero eso para los hippies no era problema, claro. Pagar entradas tampoco. El aforo extra se debia a todos los que se habian colado, y colarse en mitad de un campo no era muy dificil, la verdad. El Listo habia entrado asi, dando un rodeo y saltando una valla que no habria podido frenar ni a una vaca. Por supuesto, habia sido por hacer la puneta. De haber querido, solo habria tenido que sacar el talonario de su padre. Pero eso le quitaba la chispa al asunto. La idea era romper todos los limites, hacer lo que se suponia que no debia, incluso hundir en el fango su apellido y --en especial-- avergonzar al cabeza de familia. Por desgracia, le daba la sensacion de que el riguroso don Faustino ya no se escandalizaba como antano con las tropelias de su heredero el bala perdida. La prueba estaba en que el viaje a Estados Unidos habia corrido de su cuenta. Quiza se habia percatado de que el Listo tambien podia gastarse el dinero y hacer el crapula estando en Madrid. Tal vez hubiera decidido que al menos podia ser util que su primogenito aprendiera algo de ingles mientras dilapidaba la fortuna familiar con algunas frescas americanas. Seguro que en las reuniones sociales hasta presumia de que el Listo estuviera <>. Visto asi, la fiesta se aguaba. No tenia la misma gracia si a padre le parecia bien. Joder con don Faustino. Era capaz de causarle bajones incluso cuando no estaba presente. Resoplo unas cuantas veces y volvio a caminar. Necesitaba encontrar un grupo de gente con la que mezclarse, como habia estado haciendo todo ese tiempo. Al Listo se le daba muy bien congeniar, y su exotico aire de espanol le abria muchas puertas ante los multiculturales hippies. Aunque igual lo que necesitaba era tumbarse y dormir un rato. Estaba cansado, aun no se habia secado del todo del chaparron del dia anterior, y con aquellas ropas de lino se sentia como si estuviera en una chirigota de los carnavales de Cadiz. Joder. Ya era oficial. El bajon don Faustino le dominaba. Mejor buscar un sitio para echarse a roncar. Quiza fueran imaginaciones suyas, pero la musica de los pesados del escenario sonaba mas y mas entrecortada. Estaban perdiendo el ritmo. A veces era el bajo, a veces uno de los guitarristas, pero iban descoordinados. Que malos eran, por favor. Se fijo en que el gordo de la guitarra sacudia la mano y fruncio el ceno. Le habia parecido ver una descarga electrica. Si. El gordo se frotaba la mano como si le doliera. Y los otros igual. Por eso se saltaban compases. Su equipo de tres al cuarto les daba calambres. Je. Como se escapara una chispa en mitad de aquel escenario medio empapado lleno de aparatos, se podia armar una buena. El Listo recupero parte de sobriedad al mirar las caras del grupo. Todos parecian preocupados. Todos pensaban lo mismo que acababa de pensar el: <>. Pero no tuvieron tiempo. Fue con el otro guitarrista, el delgado. En uno de los punteados se oyo un petardazo y, de repente, todo se apago. Luces, sonido, todo. El estrellado cielo nocturno de la campina yanqui volvio a reinar sobre aquellos cientos de miles de cabezas, incluso a traves de las nubes. Quienes no abuchearon a los musicos se deleitaron con el acojonante espectaculo de la Via Lactea. Un cuadro impresionista que, ahora que el hombre habia llegado a la Luna, parecia al alcance de la mano. Hasta que empezo el otro brillo: un resplandor anaranjado que ilumino todo de improviso. Primero pensaron que el fuego al fin habia prendido; luego, el Listo se percato de que la luz venia de varios metros por encima del escenario. Y los incendios no suelen provocarse en mitad del aire. Cayo en la cuenta de que aquel fulgor poco tenia que ver con una combustion; era mas bien una mancha amorfa, como una gigantesca ameba fosforescente varada frente a el. Y tambien estaba el ruido, una especie de zumbido ritmico, un vaiven sonoro que se oia cada vez con mas claridad. Entonces aparecieron las criaturas. Surgieron atravesando la luz naranja, como si fuera una delgada membrana que hasta entonces las habia contenido. El Listo no tuvo tiempo de preguntarse donde, porque la imagen de los seres centraba toda su atencion. Cada uno media un par de palmos y tenia el aspecto de un negro insecto, con largas antenas en la cabeza, elitros negros y alas transparentes que provocaban el zumbido. Sin embargo, en vez de seis patas tenian ocho, y en sus mandibulas se agitaban gruesos queliceros peludos. En la cabeza, varios ojos de diferentes tamanos, algunos facetados y otros no, reflejaban los destellos azafranados del lugar. El Listo apenas noto una vaharada de olor a alcanfor antes de darse cuenta del alcance de lo que tenia ante si. Habia decenas, cientos de aquellos animales. Y a cada segundo que pasaba mas de ellos cruzaban la luminosa barrera. Revoloteaban por doquier, con el pausado zigzag de las moscas domesticas, tan lentos que cualquiera habria podido atraparlos... si es que alguien hubiera querido llevar a cabo tan incomprensible tarea. Paseaban entre la gente o por encima de ella. Algunos se habian posado en el suelo y lo exploraban erraticamente. Nada de aquello parecia autentico, asi que lo primero que penso el Listo fue que se lo estaba imaginando. El abuso de narcoticos le pasaba factura y le hacia alucinar con la pesadilla mas repulsiva que su mente habia podido crear. No obstante, un rapido vistazo alrededor echo por tierra esa hipotesis. Los demas asistentes al festival tenian la boca tan abierta como la del Listo, estaban tan aturdidos como el y tambien seguian con la mirada a los extranos seres. No eran capaces de hablar siquiera, dado que sus cerebros trataban de asimilar tanta irrealidad. El unico sonido que los envolvia era aquel zumbido colectivo. Hasta que alguien junto al Listo atino a silbar, un melenudo tirado en el suelo que tenia a una de las criaturas subiendo por su brazo. --!Tio! --dijo, con los ojos desenfocados--. !Menudo mal viaje! Eso parecia, desde luego. Un mal viaje psicotropico que los hubiera golpeado a todos a la vez. Algo tan irracional que deberia haberlos hecho chillar, encenderlos en un arrebato de unanime pavor, pero que, en vez de eso, los habia dejado estupefactos. Uno de los insectos-arana paso volando justo por delante del Listo, como pavoneandose y dejandose contemplar. Algo tan grande no deberia haber volado, no con aquellas alas en apariencia fragiles, pero ahi estaba. Un inflado cuerpo con torax y abdomen diferenciados, y vellosidades por toda su oscura figura. Los queliceros estaban serrados y parecian capaces de arrancar un dedo de un mordisco. Sus ojos multiples daban la impresion de contemplarlo todo. El Listo se vio reflejado en ellos. La imagen le parecio incluso hermosa. Extendio la mano para tocarlo, para acariciarlo como una exotica mascota. Todos los seres enloquecieron al unisono, igual que si se hubiera dado una senal silenciosa. Su vuelo dejo de ser parsimonioso para convertirse en espasmodico. Sus patas convulsionaron como si trataran de aferrarse a un asidero invisible. Sus mandibulas se abrieron y cerraron, hambrientas. Las criaturas aletearon con furia. Un enjambre caotico cuyo zumbido habia aumentado en intensidad, tan agudo que ponia los pelos de punta. El Listo retiro la mano, asustado, pero el monstruo que tenia frente a el no le hizo nada. Otros no tuvieron tanta suerte. Los bichos comenzaron a arrojarse como bestias salvajes contra la gente. Clavaron sus patas en vientres descubiertos, en brazos, incluso en caras; cualquier trozo de piel en el que pudieran hincar sus unas. Y lo hicieron a fondo, a juzgar por los regueros de sangre que abrian. El silencio se convirtio al fin en un estallido de panico. Gritos de dolor, de terror, gente tratando de escapar del surreal avispero, incluso pisoteando a quienes estaban tendidos en el suelo. Casi nadie ayudaba a los heridos; la respuesta instintiva estaba siendo la huida, una primaria busqueda de la supervivencia. El Listo no. Estaba petrificado, ojos abiertos de par en par, casi sin respirar y congelado por el terror. Por la pavorosa certeza de que no se podia escapar de aquello. Asi que fue un mudo e inmovil testigo de todo. Vio aguijones salir de los abdomenes y clavarse en sus victimas. A una joven que estaba junto a el y que luchaba por arrancarse el monstruo que tenia sobre su cabeza, la pua le perforo el ojo y quiza llego hasta el cerebro, dado que la chica se desplomo inerte. Otros dardos desgarraron cuellos, oidos o mejillas. Vio como los engendros arrancaban pedazos de carne y los devoraban. Los queliceros cortaron piel y musculo siempre que pudieron, las cabezas de las criaturas incluso se sumergieron en las tripas de algunos para cebarse tambien con sus organos internos. Cuando el Listo creia que aquella escena no podia ser mas dantesca, vino lo peor. Los seres que habian hecho presa en alguna persona comenzaron a iluminarse con el mismo tono anaranjado de la puerta por la que habian llegado. Su fulgor cada vez fue mas fuerte y el Listo noto tambien un aumento de la temperatura. Las monstruosas luciernagas se encendieron mas y mas... y sus victimas dejaron escapar desesperados berridos casi animales. En cuestion de segundos, todo aquel lugar quedo salpicado de teas insectoides. Los engendros se mezclaron con la piel de sus presas, extendiendose y deshaciendose como una mancha de cera hirviente. Apenas unos instantes despues, otro tanto ocurrio con las personas que habian sufrido el ataque. El fulgor las consumio por completo, fundiendolas como mantequilla. Unos charcos viscosos en el suelo fueron los unicos restos que quedaron tras las deflagraciones. Ante eso, el panico alcanzo su nivel maximo. Alrededor del Listo, todo eran gritos, llantos, frenesi, miles de personas tratando de alejarse en todas direcciones, de huir de aquel infierno que no entendian. Y junto a ellos, decenas de monstruos eligiendo a sus victimas casi al azar. Muchos zumbaron junto al Listo, aturdido e inmovil, pero ninguno se lanzo contra el. El resplandor anaranjado se estaba apagando. El Listo quedo mesmerizado mirandolo y todo el caos que le rodeaba dejo de parecerle importante. Solo aquel brillo merecia su atencion y solo a el se la dedico. La muerte, las combustiones y los abominables depredadores se le antojaron irrelevantes. Apenas una mota de polvo en el ciclopeo tapiz cosmico. La luz en cambio... la luz lo contenia todo. El Listo abrio su mente, ansioso por beber de aquel manantial. Recibio todo lo que deseaba y mas. Sintio su cabeza a punto de estallar. Chillando de dolor y de impotencia, aferrandose las sienes como si aquello pudiera aplacar su agonia, el Listo cayo de rodillas. Luego enloquecio por completo y se sumio en la inconsciencia.

  • Rivales de la seduccion (Libertinos Enamorados 5) de Vanny Ferrufino

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    Por su bien, lady Stanton, evite esta boda. Va a arrepentirse hasta el ultimo dia de su existencia por haberse puesto en mi camino, lady Devonshire. Mercancia danada. Su piel es tan repugnante que me ofende pensar que pretende seducirme. Mire su cicatriz, cree que querre desvestirla. Es usted lo peor que pudo tocarme como esposa. ?Dinero? ?Quiere dinero de su dote? Le recuerdo que ese dinero me pertenece. Yo se lo iba a devolver si evitaba nuestra boda, pero al unirnos en sagrado matrimonio, es el minimo pago que merezco por desposarla y tener que soportarla hasta el ultimo dia de mi existencia; aunque, hasta ahora que llevamos mas de tres meses casados y se ha presentado cuatro veces desnuda en mis aposentos con la intencion de consumar nuestro matrimonio, me doy cuenta que ni por cien mil libras la habria aceptado. Esas fueron unas cuantas de las humillaciones que lady Riley Gibbs, condesa de Devonshire, tuvo que escuchar por parte de su marido. Cada una mas dolorosa que la anterior. En los libros que alguna vez tuvo el placer de leer, el amor entre la pareja protagonica surgia de a poco, paso a paso con distintos acercamientos que con el tiempo empezaban a hacerse mas comunes entre ellos; no obstante, ahora se daba cuenta que ella no era ese tipo de personaje que salia de la inspiracion de un buen samaritano que tenia una historia de amor para contar. Lastimosamente ese no era su caso. Era una persona de carne y hueso que se habia unido en matrimonio por una promesa que su padre, el marques de Winchester, hizo con el de su marido, porque cuando ella nacio, su dote fue cedida a la familia Gibbs, que en aquel entonces se encontraba en la quiebra. Algo en lo que ahora no estaban, sino todo lo contrario. Desde que tenia uso de razon, todas sus lecciones y ensenanzas se resumian en satisfacer al conde de Devonshire, en cada nueva leccion le hablaban sobre sus gustos, aficiones y talentos, aptitudes que a cualquier nina enamoradiza habrian emocionado facilmente. En aquel entonces, Riley sentia que su sueno estaba al alcance de sus manos: el cual consistia en tener un matrimonio a base de amor, porque su unico objetivo era enamorar al conde. Sin embargo, nadie le hablo sobre el odio que lord Devonshire sentia hacia ella, un error bastante catastrofico desde su perspectiva. Enterarse que su esposo sentia repugnancia hacia su cicatriz --de la cual el se entero el mismo dia que la adquirio hace muchos anos--, fue un golpe letal para su autoestima y entusiasta perseverancia. Su familia le habia escondido la parte mas fea de su futuro esposo y no habia previsto el infierno que ella tendria que vivir junto a el. Porque si, lastimosamente el individuo con quien la prometieron no era el caballero de armadura que ella se habia imaginado en su infancia; sino todo lo contrario. Su vida de casada no era sencilla. Durante el primer ano de matrimonio, su madre, Noelle Stanton, le habia dotado de un sinfin de consejos para seducir a su esposo y poder enamorarlo; pero Riley comprendia que ningun consejo le serviria porque para poder seducir a un hombre, lo primero era que el susodicho se sintiera minimamente atraido hacia ella. El cual no era su caso ni lo seria nunca. Su esposo no la consideraba hermosa, ni siquiera aceptable, siempre tenia un comentario despectivo para ella. El primero de lo que el consideraba uno de sus defectos --que no dudo en cubrir--, fue la tonalidad de su piel: la cual era un poco mas dorada, en comparacion a la que poseian las damas inglesas, por los origenes italianos de su amada madre. Solucion: vestidos de cuello alto y mangas largas. Su estatura era de uno cincuenta y cinco, una altura misera para un hombre que pasaba los uno ochenta y cinco. Su cuerpo no era voluptuoso, carecia de curvas y sus ojos eran demasiados grandes para el agrado del conde, a quien no le gustaba mirarle a la cara. En cuanto a sus aptitudes, penso que podria gustarle que adorara leer, admirar el buen arte y pintar; pero lord Devonshire nunca se esforzo por conocerla y la denomino como una esposa aburrida e insipida, criada en el campo. Los primeros meses trato de ser optimista, creyo que pronto todo cambiaria y el se daria cuenta que estar casado con ella no era tan malo como pensaba; pero habia momentos donde simplemente no podia seguir soportando tantos desplantes. El conde habia optado por la aplicacion de nuevas restricciones que solo iban dirigidas para ella, lo cual la llevaba a sentirse mas retraida y preocupada. En esa casa no le importaba a nadie, su suegra la odiaba y su cunada tenia prohibido hablarle. Con el tiempo se dio cuenta que esas restricciones aumentaban en numero cada vez que el conde recibia una nueva correspondencia, en ocasiones el dejaba su despacho hecho un desastre. Desde hoy no te quiero en la mesa en la que como; desayunaras, almorzaras y cenaras en tu alcoba, a no ser que lo hagas antes o despues que nosotros. Intento comer antes, pero no funciono, el llegaba a la mitad de su comida y la echaba con una simple mirada del comedor que compartia con su madre, la condesa viuda, y su hermana, lady Laurine Gibbs. Opto por comer despues, pero todo se salia de su control cuando el permanecia mas tiempo de lo normal en el comedor conversando con su madre. Al final se resigno a comer en su alcoba, incomoda, pero a la vez contenta de tener su alimento a la hora correspondiente. Eso fue facil de sobrellevar, aunque odiaba comer sola, hasta que vino la segunda restriccion. No quiero que entres a mi biblioteca, no puedes tocar nada de ahi, y tampoco quiero que camines por mi casa mientras yo este dentro, el verte me pone de mal humor. Todas sus alarmas se prendieron y no tuvo mas remedio que acudir a su madre y pedirle una serie de consejos para enamorar a su marido, quien parecia querer matarla dentro de las cuatro paredes de su alcoba. Confeso, con verguenza, que su matrimonio no estaba consumado, que por mas que luchara, lord Devonshire no tenia intencion alguna de tocarla. La indignacion de su madre fue tal, que Noelle ideo un plan que haria que su marido se postrara a sus pies. Con sus alentadoras palabras, fue imposible no ilusionarse y volver a creer, por lo que esa tarde salio de la casa de sus padres con la idea de iniciar una nueva lucha. Despues de su primera noche junto a su esposo, Riley penso que todo ese ano de sufrimiento habia llegado a su fin. Sin embargo, cuando la luz del dia emergio, la realidad le dijo que las cosas no funcionaban asi y un verdadero infierno se desato para ella. Su matrimonio ya estaba consumado, pero para conseguirlo se habia burlado de un noble orgulloso, prepotente y vengativo, humillandolo vilmente. En aquel momento, habria dado todo lo que tenia para volver el tiempo atras y obedecerle cuando le ordeno que anulara todo, que renunciara al compromiso para dejarlo en libertad. Sus gritos e insultos le hicieron regresar a su horrible realidad, advirtiendole que las segundas oportunidades no existian; y su mundo de ilusiones y esperanza se tino de negro cuando el dolor fue palpable en su rostro. Totalmente desnuda, junto a la comoda a la que fue a parar, todo se hizo anicos a su alrededor. Ya no deseo mejorar su vida conyugal, ya no quiso ser aceptable para el, ya no penso en la feliz familia que siempre quiso formar. En aquel momento solo queria huir, esconderse de la furia que ella habia desatado en su esposo. Que tonta fue. Esa era la vida real, un mundo donde la mujer debia obedecer a su marido. Por suerte, ese dia desperto en su realidad; aunque le hubiera gustado que no fuese el peso de la mano masculina sobre su rostro lo que le advirtiera que acababa de cometer el mas grande error de su vida y su tormento apenas estaba dando inicio.

  • La lengua de los secretos de Martin Abrisketa

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    <> Bernardo Atxaga

  • Piel de letra de Laura Escanes

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    Cada piel es un mundo por descubrir.

  • Causas naturales de Barbara Ehrenreich

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    ?Para que sirve cuidarse si nuestros cuerpos no son de fiar?

  • La llama del amor de C. H. Dugmor

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    Diana ha crecido rodeada de castanuelas, toros y verbenas en la preciosa Espana. Es hija de un aclamado Matador, y ve a su padre como un ejemplo a seguir. Sin embargo, un fatidico accidente le arrebata la vida al grandioso Armando Vidal, lo que hace que el destino de Diana de un vuelco.

  • Preguntame si te quiero de Helena Pinen

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    Para Harper Blossom fue extrano regresar a casa. Cuando el coche se detuvo frente la casa donde vivian sus padres, y donde ella se habia criado con una legion de hermanos, una mano le sujeto el corazon. En la ciudad habia vivido lejos de recuerdos terribles y sus pulmones se habian llenado de oxigeno sin problemas. Sin embargo, ahora volvia a revivir todo lo sucedido la ultima vez que estuvo en el pueblo y los malos recuerdos amenazaban con romperla en mil esquirlas. Miro el perfil de su padre, quien la habia ido a buscar al aeropuerto. Estaba desabrochandose el cinturon tras parar el motor. El estaba tranquilo, incluso feliz de tener de vuelta a su unica hija. Vivia ajeno a los sentimientos encontrados que se removian en el pecho de Harper. Le pregunto si tenia ganas de ver a su madre y ella solo encontro fuerzas para asentir. Haciendo acopio de toda la fuerza de voluntad que tenia, salio del coche y camino hacia la casa. Estaba a orillas del Isabella Lake y las vistas eran tan impresionantes como la estructura de madera de dos pisos que tenia ante si. El hecho de que los Blossom hubieran tenido cuatro hijos y hubiesen adoptado a otros dos, les habia obligado a hacer ampliaciones a la casa principal a lo largo de los anos. Abrio la puerta sin necesidad de usar la llave. Casi siempre estaba abierta cuando su madre se encontraba en casa. No habia motivo para desconfiar de los vecinos. El pueblo era una gran familia, una comunidad unida donde jamas ocurria nada. Excepto cuando Harper cometio el peor error de su vida. Habia voces que provenian de la cocina. Las reconocio a todas ellas: mama, sus hermanos, Milo y Clive, y sus respectivas mujeres, Piper y Rosemary. Cuando se adentro en la cocina, cuya puerta no existia pues habia sido arrancada por Clive y Donald de adolescentes, en una pelea digna de hermanos gemelos, se llevo una mano a la boca. Dios, los habia echado tanto de menos... No oia lo que hablaban, tan solo los observo. Su madre tenia mas arrugas en el rostro y se habia dejado las canas para no seguir usando tintes, pero nadie diria que tenia sesenta y cinco anos. Milo habia cambiado mucho en esos ultimos cinco anos: habia engordado y habia empezado a perder pelo; sin duda, el primogenito iba a ser la viva imagen de su padre. Clive estaba igual; mantenia su porte fuerte, sin duda fruto de trabajar en la granja sin descanso. Incluso lucia con orgullo la cicatriz que le partia la ceja; se la hizo el mismo dia que rompieron la puerta de la cocina. Sus cunadas estaban tan bonitas como de costumbre, quiza las notaba distintas porque Piper llevaba el pelo corto tras superar un cancer de pecho y porque Rosemary llevaba gafas. Por lo demas, la estampa que tenia ante si no era diferente a la habitual. Hacia cinco anos que no pisaba el lugar y que no veia una escena tan acogedora como aquella. Fue directa a su corazon y, por unos momentos, se sintio derretir. Si, habia valido la pena regresar, pese todo lo malo que sabia que traeria para su salud mental y sus emociones mas escondidas. Unos brazos fuertes la agarraron por la cintura y la alzaron. Harper grito y todos la miraron, sorprendidos de tenerla alli. Escucho a su madre lanzar una exclamacion de deleite y a Rosemary sollozar. Se vio arrastrada al salon. Una carcajada muy familiar la hizo reir tambien mientras giraba en brazos de su hermano. Cuando se vio en el suelo, se volvio para encarar a Luke. --Bienvenida a casa, buhita. --Luke... Se lanzo a sus brazos. Luke y ella tenian una afinidad especial, quiza porque se llevaban un ano o porque el habia sido el primero en aceptarla cuando la adoptaron y la trajeron a casa. Habian sido mejores amigos incluso cuando el era el chico mas popular del instituto y ella la mas invisible de su curso. La hizo bailar por la sala, aunque no hubiera musica. Tras marcharse a la universidad, Luke habia regresado expresamente para llevarla al baile de graduacion del instituto. Nadie iba a pedirle una cita, era la chica mas introvertida del instituto, asi que Luke se habia querido asegurar de que fuera y se divirtiera. Nadie cuestiono que fuese con su hermano y ella le estaria eternamente agradecida por haberle dado esa experiencia. --?Y ese brillo en la mirada? Texas te ha sentado bien --lo comento con una sonrisa que le arrugo la comisura de los ojos. Era honesto. Se alegraba de tenerla de nuevo en el pueblo. Harper se vio contagiada al momento. --Es que el clima era mejor que aqui. --Siento decirte que Michigan es el mejor estado del pais. El verde de nuestros prados es la envidia de los tejanos --le rebatio Luke. --Eso es discutible. ?Como estas? --pregunto mordiendose los labios. --Deseando que me toque la loteria. --Vamos, no dejarias la granja ni con cien millones en la cuenta --le pincho ella. --Luke, vamos, deja a mi nina. Quiero achucharla. Maggie Blossom hizo un lado a Luke, le puso sobre el hombro un pano de cocina y con un jadeo de felicidad absoluta, la abrazo con fuerza. Harper le devolvio el gesto, sintiendose segura. Los brazos de su madre siempre habian sido un puerto seguro para ella. --Cielo, te hemos echado tanto de menos. Que bien que estes de vuelta --le cogio la cara--. Estas mas delgada. No me gusta. ?De verdad has comido bien? --Mama, quedate tranquila. Simplemente... estoy fuerte. Si tocas, todo es musculo --se burlo. Con la familia alli, era facil olvidar las desgracias y dejar fuera de su cabeza la culpabilidad. --Entonces vienes preparada para asumir el mando... --bromeo Clive, su fuerte presencia apareciendo por detras de la madre--. Ven aqui, buhita. La llamaban asi porque de pequena se habia pasado mas horas leyendo que durmiendo por las noches. Durante su juventud no fue distinto: dedicaba las noches a estudiar y apenas dormia cuatro o cinco horas. No necesitaba descansar tanto como los demas. Era una persona nocturna, que disfrutaba de la quietud de la noche. Solo cuando caia el sol su cerebro se encontraba activo al cien por cien. Sus hermanos habian empezado a decir que en vidas anteriores habia sido un buho y el mote pronto se quedo en Harper. Cuando la telefoneaban, casi nunca usaban aquel apodo. Que volvieran a pronunciarlo, con sus voces y connotaciones carinosas, le pellizco el alma. Sus hermanos eran su mayor bendicion, un regalo que a veces creia no merecer. A pesar de que en Texas lo tenia todo, siempre habia tenido un vacio en el pecho. ?Donde estaban sus padres? ?Y esos hombres con los que habia crecido? Los adoraba. Vivir sin ellos habia sido muy doloroso. --Clive... grandullon... --Harper sabia que se echaria a llorar en cualquier momento, desbordada por tanto afecto. El le toco las mejillas. Luego la estrujo para comprobar si todo era fuerza y fibra como presumia o solo era un punado de huesos. Queria asegurarse de que iba a sobrevivir a Michigan. Parecio complacido, porque le guino un ojo cuando se separaron. --No te preocupes, mama. Harper no esta mal nutrida, solo ha sabido invertir dinero en un entrenador personal. --Mi entrenador es el mismo que el tuyo, creo. !Estas bien fuerte! --Le toco los abdominales a traves de la camisa antes de mirar a Milo--. Es raro verte callado. El hermano mayor de los Blossom nunca se queda sin palabras. Su intento de quitar hierro al asunto con humor no fue bien recibido por Milo. La miraba desde el marco de la puerta. A Harper no le gustaba que estuviera tan callado y serio, el no era asi. Podia imaginar que pasaba por su cabeza. Y eso repercutio en su corazon y en su respiracion. No la habia perdonado. Habian pasado cinco anos, mas seguia detestandola. No podia echarselo en cara, si bien esperaba que disimulase. La salud de sus padres era delicada y ver a sus hijos asi no les sentaba bien a sus nervios. Sobre todo, a su padre. Pete observaba desde un rincon la escena y Harper estaba segura de que se habia quedado rigido, como casi todos los presentes, esperando la reaccion del primogenito. Milo no dijo nada. Dio media vuelta y se adentro en la cocina decidiendo que la mejor manera de demostrarle su rabia era ignorandola. Se hizo el silencio mas espeso que Harper habia vivido jamas en aquella casa. Cerro los ojos unos momentos y trato de mantenerse firme. Sabia que algo asi podia suceder. No iba a ser bien recibida por todos. Al fin y al cabo, su error habia costado la vida de una persona muy cercana a su hermano. Milo tenia todo el derecho a no querer saber nada de ella. Tampoco iba a ser el unico que le diera la espalda. Deberia acostumbrarse a ciertas hostilidades; Sherman al completo iba a ponerle muy dificil vivir alli. Pero la indiferencia de un hermano era la mas dolorosa de todas. Piper quiso ir tras su marido, reprocharle su comportamiento en la intimidad de la cocina, pero Harper la llamo. --Dejalo. --Ay, Harper, lo siento mucho, pero es tan... --suspiro, entristecida. Le abrio los brazos--. Ven aqui, buhita mia. Piper era como una hermana mayor para ella. Se llevaban doce anos, asi que era un referente para Harper. Se estrecharon con fuerza. No hicieron falta palabras. Los sentimientos que cada una queria transmitir llegaron a la otra a traves de aquel contacto. Fue suficiente para aplacar sus corazones y mantenerse ante la adversidad. --Como me alegra verte bien. Siento no haber estado ahi para ti --le susurro al oido aun sin soltar aquel abrazo. Piper temblo y le devolvio el murmullo. --Con tus llamadas, me bastaba. Estuviste en mi corazon... --Se separaron entre lagrimas. Harper le paso una mano por el pelo--. ?Te gusta mi nuevo peinado? --Pareces una rebelde. ?Donde te has dejado la Harley y la chupa de cuero con flecos? --Le arranco una risita. --Aparcada junto la lancha motora. Si la policia viene a por mi, ya vere con que huyo. --Que idiota eres. --Harper miro a Rosemary--. Amiga... Rosemary era su mejor amiga. Eran inseparables desde los diez anos. Que empezase a salir con uno de sus hermanos habia ido un shock para la Harper de dieciseis, pero, tras once anos juntos, ahora veia que no podia haber una mujer mejor para Clive. Ni un hombre mas bueno y honorable para aquella alma tan luminosa como era Rosemary. --Ven aqui --susurro su cunada. Harper avanzo sin dudar hacia sus brazos--. Te he extranado cada dia de estos cinco anos y tengo la sensacion de haberte visto ayer. Dios, mirate. Estas preciosa, Harper. --Creo que tienes las gafas sucias --Pues yo no llevo gafas y creo que veo visiones. --Una voz atronadora hizo temblar toda la casa. Rosemary tuvo el tiempo justo de separarse antes de que un toro embistiera a Harper, quien tuvo que agarrarse a la cintura de Donald con las piernas--. !La buhita ha regresado! Donald era uno de los dos hermanos que no se habia dedicado a los animales, rompiendo asi con la tradicion familiar de los Blossom. De hecho, era famoso y estaba forrado. Habia sido jugador de futbol americano hasta el verano pasado cuando se retiro tras una lesion. Ahora era profesor de educacion fisica en el colegio e instituto del condado. Se mantenia en forma, su pelo castano despeinado se complementaba con una incipiente barba que antes no llevaba. Pese estar cubierta, su sonrisa seguia siendo tan pura como antes de irse a jugar profesionalmente. La fama y el dinero no se le habian subido a la cabeza gracias a la educacion y el apoyo de sus padres, asi que seguia siendo el mismo muchachote de siempre. --Veo que aun puedes levantarme como si nada, Donald. --?Podre usarte como pesa un dia de estos? Me ayudaras mas que cualquier aparatejo de gimnasio. ?Has visto lo que pesas? --Invitame a cenar y me lo pienso. Este cuerpo tengo que mantenerlo a base de alimentos de calidad. ?Tenemos un trato? --Cuenta con ello, buhita. La solto y ella observo a su familia. Parecian emocionados y encantados de verla alli, pasando de mano a mano, recibiendo el carino de todos ellos. Milo no contaba; siempre habia sido el mas sensible y ferreo de todos, y nadie podia controlar sus emociones y reacciones. Cuanto antes se aceptase esa realidad, mas sencillo era quererle con todas sus virtudes y defectos. Faltaba el pequeno de los hermanos. --?Y Connor, mama? --Oh, ahora viene. Ha ido a buscar a su chica para que la conozcas. --Connor tiene novia. --Donald le dio un golpe con el hombro--. Que te parece. Increible, ?verdad? --Va a cumplir diecinueve anos, Don. No es un crio. ?O acaso tu con su edad no te fijabas en nadie? Que Connor fuera tan joven, porque la diferencia de edad entre hermanos era tremenda, hacia que muchos de ellos lo vieran como a un hijo. Y se les hacia extrano que condujera o que tuviera pareja, incluso, un sueldo fijo cada mes. --Vienes con ganas de guerra, ?eh? --la provoco Donald, guinandole un ojo. Ella solo movio la cabeza. Su padre y Luke quisieron subir sus cosas a su dormitorio y su madre la insto a ir a mirar el cochinillo que acababan de asar para cenar. Milo estaba alli, preparando la ensalada mientras Piper le lanzaba murmullos furtivos, sin duda, enfadada por el trato que le habia dado a Harper. Sin embargo, ella no pensaba enojarse. Se mantuvo lo mas alejada que pudo de el mientras su madre le ensenaba con entusiasmo los nuevos muebles de la cocina. De hecho, encontraba comprensible que no quisiera saber nada de ella. Su hermano y Harper apenas hablaban desde el accidente, y ambos sabian que Milo hubiera preferido que la condenasen a ir a prision en lugar de que un juez la considerase inocente de todos los cargos. ?Como dirigirte a alguien que creias un monstruo? ?Como hablar con alguien que te veia como tal? Texas habia sido mucho mas sencillo. Pese a la nostalgia de echar de menos sus raices y su numerosa familia, la cual podia ser verdaderamente arrolladora de buenas a primeras, en el otro estado nadie sabia de su pasado. Ella decidia que mostrar al mundo. Nadie se habia enterado jamas del accidente, de que habia estado a punto de ser acusada de homicidio imprudente. Le habia gustado vivir alli tras lo ocurrido. Le habia permitido ir a un psicologo que no la conocia desde pequena y que no la iba a juzgar. Ningun vecino la senalaba a sus espaldas ni cuchicheaban los domingos tras ir a la iglesia. Era otro tipo de libertad que habia sido como un soplo de aire fresco tras el infierno vivido a la espera del juicio. Ahora tendria que enfrentarse a todo lo que habia dejado atras. Iba a ser dificil. Sherman al completo la repudiaba. Por suerte, su terapeuta le haria sesiones en linea hasta que Harper creyera no necesitarlas. Era un gran apoyo. Porque, por mas que sus padres y hermanos la defendieran ante los buitres, solo Harper podia librar la batalla. Primero, para no meter en mas problemas a los Blossom; luego, porque solo asi demostraria su inocencia y se reafirmaria en ella. --Mama, Harper acaba de llegar. --Donald abrio la nevera--. No la atosigues con los cambios de la casa. Dale una cerveza y deja que se relaje. --Tienes razon. ?Que quieres para beber, hija? --Estoy bien, mami. --Le toco el pelo y miro de reojo a Milo. Seguia sin dirigirle ni una sola mirada, pero estaba tenso--. ?Te ayudo a poner la mesa? ?Cenamos dentro o fuera? --Mi vida --su padre aparecio por la puerta, interrumpiendoles. Miro a su esposa con inquietud--, empezad a cenar sin mi. Tengo que ir a asistir una urgencia. --?Que pasa? --pregunto Maggie, preocupada. Los animales de sus vecinos eran como suyos. --Un caballo se ha caido y no puede levantarse... --Voy contigo --se ofrecio Harper. --No, pequena. Quedate aqui y descansa. El vuelo debe haber sido agotador. --La sonrisa nerviosa de su padre no le gusto ni un pelo--. Yo vuelvo en un momento. No creo que sea nada grave... --Papa, si voy a sustituirte cuando te jubiles, creo que deberia acompanarte --insistio. --Te he dicho que no. Todos enmudecieron ante la voz tajante de Pete. Harper trago saliva. El jamas le habia hablado asi. Su padre era un hombre tierno y solo habia sido tan duro cuando sus hijos habian hecho travesuras muy desagradables. A ella nunca la habia tratado de aquel modo, ni siquiera cuando paso lo que paso. --Harper, de veras... --intento amoldar la voz--. Creo que debo encargarme yo solo de esto. --?Por que? --Porque el caballo es de los O'Malley. Todos agacharon la cabeza. Ella se quedo sin aire y una rafaga de recuerdos la golpearon, noqueando y saqueando su mente. Durante unos segundos, temio desvanecerse. Movio el rostro para encarar a Milo que ahora si la observaba de cara. Su mirada penetrante era tan oscura que Harper temio caer en un abismo profundo. Se sintio tan vulnerable. Volvio a echar mano de su fuerza interior. Ya no era joven y debil. Ahora era madura, fuerte y poderosa de su verdad y su paz mental. Podia flaquear, pero no hundirse. Eso estaba prohibido. No acudir a la emergencia de los O'Malley era como esconderse de ellos y no pensaba hacerlo. No iba a dar a nadie el poder de hacerla sentir mas mal de lo que ya se sentia. Solamente ella podia echarse piedras sobre su propio tejado. Nadie mas. --Tarde o temprano voy a tener que verlos. Son vecinos y clientes, papa --empezo a decir. Intentaba ser paciente y hacerse entender. La comunicacion era la llave para ganarse a su padre, quien detestaba los gritos y las discusiones sin argumentos--. Cuanto antes sea, mejor. --No se si estas preparada para... --?Yo? ?O ellos? --No tienes verguenza, Harper --le solto Milo. --Tengo mas agallas que tu --le espeto de vuelta. Milo no contaba con que le devolviera la pulla--. Por lo menos yo voy de frente, no me quedo parado en un rincon esperando a que la gente sepa lo que pienso y siento. --Ya basta, hijos --decreto su padre cuando Milo abrio la boca para replicar. Los nervios hacian mella en el, pero claudico ante su hija--. Si quieres venir conmigo, Harper, ve a ponerte el mono de trabajo. Tienes cinco minutos, los que necesito yo para comprobar que lo tengo todo en la camioneta.

  • La clave secreta del universo – Lucy y Stephen Hawking de

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    Con La clave secreta del Universo el genial Stephen Hawking y su hija Lucy han conseguido acercar a los pequenos -y no tan pequenos- las maravillas y los secretos del Universo, y demostrarnos que la ciencia tambien puede ser divertida y apasionante.

  • El barquito chiquitito de Antonio Tabucchi

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  • Cuando desapareciste de John Marrs

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  • Manto del Firmamento (Los Devonshire 4) de Maria Isabel Salsench Olle

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    Georgiana o, como la llamaban, Gigi era una Cavendish. Y, como tal, poseia una belleza extraordinaria asi como una personalidad singular y, en ocasiones, controvertida.
    Poseedora de una inteligencia que asustaba a los hombres del 1845 e interesada en estudiar medicina en una sociedad que se lo prohibia , finalmente, encuentra su alma gemela en Thomas Peyton.

  • Una melodia para cada amor de Lory Squire

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    Hasta las personas mas afortunadas desean algo que no pueden tener.
    Lady Lillie McFly es la reina indiscutible del panorama musical y una de las mujeres mas hermosas y ricas del mundo. Sin embargo, en el momento mas inesperado, se ve obligada a enfrentarse a la cruda realidad de todo cuanto la rodea… Y nada es tan perfecto como parecia ser.
    En ese momento, Lillie decide alejarse del mundo que conoce para decidir, sin presiones y en soledad, que es lo que quiere hacer con su vida y como desea vivirla.
    Y es que hay algo que la gran diva no puede negar durante mas tiempo: merece ser amada por lo que es, y no solo por lo que representa.

  • La clase de piano de Gabriel Katz

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    Una inolvidable novela de superacion para aficionados a historias como Intocable y El indomable Will Hunting.

  • El circulo perfecto (El reino del aguila 1), Moruena Estringana de Moruena Estringana

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  • La venganza de Lugh (Celtic 2) de Adriana Rubens

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    Si dos personas estan destinadas a estar juntas, siempre hallaran la forma de vencer a la oscuridad que las separa.

    Alana llega a Irlanda dispuesta a mentir, manipular y robar a los dioses celtas. Con lo que no cuenta es con que se convertira en el centro de atencion de alguien tan atractivo como arrogante. Muy arrogante.

  • Matar a un ruisenor de Harper Lee

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    Cuando tenia casi trece anos, mi hermano Jem sufrio una grave fractura en el brazo a la altura del codo. Cuando sano y por fin se disiparon sus temores de que nunca podria volver a jugar al futbol americano, en raras ocasiones volvia a acordarse de aquella lesion. El brazo izquierdo le quedo algo mas corto que el derecho; cuando estaba de pie o andaba, el dorso de la mano formaba casi un angulo recto con su cuerpo, y el pulgar estaba paralelo a sus muslos. A el no podria haberle importado menos, con tal de poder pasar y chutar. Cuando transcurrieron anos suficientes para poder verlos en retrospectiva, a veces hablabamos de los acontecimientos que condujeron a su accidente. Yo sostengo que los Ewell fueron quienes lo comenzaron todo, pero Jem, que era cuatro anos mayor que yo, decia que eso habia empezado mucho antes. Dijo que comenzo el verano en que Dill vino a vernos, cuando nos hizo concebir por primera vez la idea de hacer salir a Boo Radley. Yo decia que si el queria tener una amplia perspectiva de lo sucedido, en realidad comenzo con Andrew Jackson. Si el general Jackson no hubiera perseguido a los indios creek arroyo arriba, Simon Finch nunca habria llegado hasta Alabama, y ?donde estariamos nosotros si no lo hubiera hecho? Eramos demasiado mayores como para zanjar la discusion con una pelea, de modo que consultamos a Atticus. Nuestro padre dijo que los dos teniamos razon. Al ser del Sur, era un motivo de verguenza para algunos miembros de la familia que no tuvieramos constancia de que alguno de nuestros antepasados hubiera peleado en la batalla de Hastings. Tan solo teniamos a Simon Finch, un boticario de Cornualles cuya piedad solo se veia superada por su tacaneria. En Inglaterra, a Simon le irritaba la persecucion de aquellos que se autodenominaban metodistas a manos de sus hermanos mas liberales, y ya que Simon se consideraba metodista, cruzo el Atlantico hasta Filadelfia, de ahi a Jamaica, y desde alli a Mobile subiendo hasta Saint Stephens. Teniendo en cuenta las estrictas normas de John Wesley sobre no enriquecerse en los negocios aprovechandose de los demas, Simon se dedico a la practica de la medicina logrando un gran exito; pero en esta empresa era infeliz, pues habia sido tentado a hacer lo que el sabia que no era para la gloria de Dios, como llevar oro y ropas costosas. De modo que Simon, habiendo olvidado lo que su maestro habia dicho sobre la posesion de bienes humanos, compro tres esclavos y con su ayuda establecio una hacienda a las orillas del rio Alabama, a unos sesenta y cinco kilometros mas arriba de Saint Stephens. Regreso a Saint Stephens solamente una vez, para encontrar esposa, y con ella establecio una descendencia con muchas hijas. Simon vivio hasta una edad impresionante y murio rico. Era costumbre de los hombres de la familia quedarse en la hacienda de Simon, Finch's Landing, y ganarse la vida con el algodon. El lugar se sostenia a si mismo. Modesto en comparacion con los imperios que lo rodeaban, Landing producia sin embargo todo lo necesario para la vida excepto hielo, harina de trigo y prendas de vestir, que proporcionaban las embarcaciones fluviales de Mobile. Simon habria considerado con impotente rabia los problemas entre el Norte y el Sur, ya que arrebataron a sus descendientes todo a excepcion de su tierra; sin embargo, la tradicion de vivir en esa hacienda siguio inalterable hasta bien entrado el siglo XX, cuando mi padre, Atticus Finch, fue a Montgomery para aprender Derecho, y su hermano menor fue a Boston para estudiar Medicina. Su hermana Alexandra fue la Finch que se quedo en Landing: se caso con un hombre taciturno que pasaba la mayor parte de su tiempo tumbado en una hamaca al lado del rio preguntandose si sus redes de pesca estarian llenas. Cuando mi padre fue admitido en la abogacia, regreso a Maycomb y comenzo a ejercer. Maycomb, a unos treinta kilometros al este de Finch's Landing, era la capital del condado de Maycomb. La oficina de Atticus en el edificio del juzgado contenia poco mas que una percha para sombreros, una escupidera, un tablero de damas y un impecable Codigo de Alabama. Sus dos primeros clientes fueron las dos ultimas personas a las que ahorcaron en la carcel del condado de Maycomb. Atticus los habia instado a que aceptaran la generosidad del Estado, que les permitiria declararse culpables de homicidio en segundo grado y asi evitar la pena capital, pero ellos eran Haverford, un apellido que en el condado de Maycomb es sinonimo de burro testarudo. Los Haverford habian liquidado al principal herrero de Maycomb por un malentendido que surgio por la supuesta <> de una yegua, fueron lo bastante imprudentes para hacerlo en presencia de tres testigos e insistieron en que <> era una defensa lo bastante buena para cualquiera. Persistieron en declararse no culpables de homicidio en primer grado, de modo que no hubo mucho que Atticus pudiera hacer por sus clientes, a excepcion de estar presente en su partida, una ocasion que fue probablemente el comienzo de la profunda antipatia de mi padre hacia la practica del Derecho Penal. Durante sus cinco primeros anos en Maycomb, Atticus practico mas que cualquier otra cosa la Economia; y durante varios anos desde entonces invirtio sus ganancias en la educacion de su hermano. John Hale Finch era diez anos menor que mi padre, y decidio estudiar Medicina en un momento en que no valia la pena cultivar algodon; pero despues de tener a Jack encauzado, Atticus comenzo a obtener ingresos razonables practicando la abogacia. Le gustaba Maycomb, habia nacido y se habia criado alli; conocia a su gente, ellos le conocian, y debido a los negocios de Simon Finch, Atticus estaba emparentado por sangre o matrimonio con casi todas las familias de la ciudad. Maycomb era una vieja poblacion, pero ademas era una vieja poblacion cansada cuando yo la conoci. En el tiempo lluvioso las calles se convertian en un barrizal rojizo; crecia hierba en las aceras, y el edificio del juzgado parecia combarse sobre la plaza. En cierto modo, hacia mas calor entonces: un perro negro sufria los dias de verano; las flacas mulas enganchadas a los carros espantaban moscas bajo la sofocante sombra de las encinas que habia en la plaza. A las nueve de la manana, los cuellos rigidos de los hombres se veian languidos. Las damas se banaban antes de la tarde, despues de su siesta de las tres, y al atardecer estaban como blandos pastelitos cubiertos de sudor y dulce talco. La gente se movia despacio entonces. Cruzaban la plaza a paso lento, entrando y saliendo de las tiendas que la rodeaban, y se tomaban su tiempo para todo. Un dia tenia veinticuatro horas, pero parecia mas largo. No habia ninguna prisa, ya que no habia ningun lugar adonde ir, nada que comprar y nada de dinero con el cual comprar, nada que ver fuera de los limites del condado de Maycomb. Pero era una epoca de vago optimismo para algunas personas: al condado de Maycomb se le habia dicho recientemente que no tenia nada que temer, solamente a si mismo. Viviamos en la principal calle residencial de la ciudad: Atticus, Jem y yo, ademas de Calpurnia, nuestra cocinera. Jem y yo estabamos contentos con nuestro padre: jugaba con nosotros, nos leia y nos trataba con cortesia. Calpurnia era otra cosa. Toda angulos y huesos, era miope, tambien bizca, y sus manos eran tan anchas como un travesano de cama, y dos veces mas duras. Siempre me estaba ordenando que saliera de la cocina, preguntandome por que no podia comportarme tan bien como Jem aunque sabia que el era mayor, y me llamaba para volver a casa cuando yo no estaba lista para regresar. Nuestras batallas eran epicas y con un final sin variacion. Calpurnia ganaba siempre, principalmente porque Atticus siempre se ponia de su lado. Ella habia estado con nosotros desde que nacio Jem, y yo habia sentido la tirania de su presencia desde que podia recordar. Nuestra madre murio cuando yo tenia dos anos, de modo que nunca senti su ausencia. Ella era una Graham de Montgomery; Atticus la conocio cuando fue elegido por primera vez para la legislatura estatal. Para entonces, el era de mediana edad y ella quince anos mas joven. Jem fue el resultado de su primer ano de matrimonio. Cuatro anos despues naci yo, y dos anos despues nuestra madre murio de un ataque repentino al corazon. Decian que era cosa de familia. Yo no la extranaba, pero creo que Jem si. El la recordaba claramente, y algunas veces en mitad de un juego daba un largo suspiro, y despues se marchaba y jugaba el solo detras de la cochera. Cuando se ponia asi, yo sabia que era mejor no molestarle. Cuando yo tenia casi seis anos y Jem se acercaba a los diez, nuestras fronteras en el verano (al alcance de la voz de Calpurnia) eran la casa de la senora Henry Lafayette Dubose, dos puertas al norte de la nuestra, y la Mansion Radley, a tres puertas al sur. Nunca sentimos la tentacion de traspasarlas. La Mansion Radley estaba habitada por una entidad desconocida, cuya mera descripcion era suficiente para hacer que nos portaramos bien durante dias. La senora Dubose era el mismo demonio. Ese fue el verano en que vino Dill. Una manana temprano, cuando estabamos comenzando nuestros juegos en el patio trasero, Jem y yo oimos algo en la puerta contigua, en el parterre de coles de la senorita Rachel Haverford. Fuimos hasta la malla de alambre para ver si habia un perrito, pues la perra terrier de la senorita Rachel estaba prenada, pero en cambio encontramos a alguien sentado que nos miraba. Sentado, no era mucho mas alto que las coles. Nos quedamos mirando fijamente hasta que el hablo: --Hola. --Hola, tu --contesto Jem amablemente. --Soy Charles Baker Harris --dijo el--. Se leer. --?Y que? --pregunte yo. --Solo pense que os gustaria saber que se leer. Si teneis algo que necesiteis leer, yo puedo hacerlo... --?Cuantos anos tienes? --pregunto Jem--. ?Cuatro y medio? --Voy para siete. --Entonces no es nada --dijo Jem, senalandome con el pulgar --. Aqui Scout lee desde que nacio, y ni siquiera ha comenzado aun la escuela. Pareces muy canijo para tener casi siete anos. --Soy pequeno pero mayor --afirmo el. Jem se aparto el cabello para mirarlo mejor. --?Por que no vienes aqui, Charles Baker Harris? --dijo--. Senor, vaya nombre. --No es mas curioso que el tuyo. Tia Rachel dice que te llamas Jeremy Atticus Finch. Jem fruncio la frente. --Soy lo bastante alto para estar en consonancia con mi nombre --dijo--. Tu nombre no es mas largo que tu. Apuesto a que es un palmo mas largo. --La gente me llama Dill --dijo Dill, intentando pasar por debajo de la valla. --Te ira mejor si pasas por encima en lugar de por debajo -- observe yo--. ?De donde vienes? Dill era de Meridian, Mississippi, e iba a pasar el verano con su tia, la senorita Rachel, y desde entonces pasaria todos los veranos en Maycomb. Su familia era del condado de Maycomb originariamente. Su madre trabajaba para un fotografo en Meridian, habia presentado una fotografia de el a un concurso de ninos guapos, y gano cinco dolares. Le dio el dinero a Dill, quien lo empleo en ir veinte veces al cine. --Aqui no hay exposiciones de fotografia, excepto a veces las de Jesus en el juzgado --dijo Jem--. ?Viste alguna pelicula buena? Dill habia visto Dracula, una revelacion que movio a Jem a mirarle con cierto respeto. --Cuentanosla --le pidio. Dill era un chico muy curioso. Llevaba pantalones cortos azules de lino que se abotonaban a la camisa, su cabello era blanco como la nieve y lo llevaba pegado a la cabeza como si fuera un plumon de pato; era un ano mayor que yo, pero yo le sobrepasaba en altura. Mientras nos relataba la vieja historia, sus ojos azules se iluminaban y se oscurecian; su risa era repentina y feliz, y solia tirarse de un mechon de cabello que caia sobre su frente. Cuando Dill hubo reducido al polvo a Dracula, y Jem dijo que la pelicula parecia mejor que el libro, le pregunte a Dill donde estaba su padre. --No has dicho nada de el. --No tengo ningun padre. --?Esta muerto? --No... --Entonces, si no esta muerto, si lo tienes, ?verdad? Dill se sonrojo y Jem me dijo que me callase, una senal segura de que Dill habia sido estudiado y hallado aceptable. A partir de entonces el verano paso con una diversion constante. La diversion constante era: hacer mejoras a nuestra casa del arbol que descansaba entre dos cinamomos gigantes en el patio trasero, alborotar, recorrer nuestra lista de obras de teatro basadas en las de Oliver Optic, Victor Appleton y Edgar Rice Burroughs. En este asunto teniamos la fortuna de tener a Dill. El representaba los papeles que anteriormente me daban a mi. El mono en Tarzan, el senor Crabtree en The Rover Boys, el senor Damon en Tom Swift. De ese modo llegamos a conocer a Dill como un merlin de bolsillo, cuya cabeza estaba llena de planes excentricos, anhelos extranos y fantasias raras. Pero a finales de agosto nuestro repertorio era aburrido, por haberlo representado incontables veces, y fue entonces cuando Dill nos dio la idea de hacer salir a Boo Radley. La Mansion Radley fascinaba a Dill. A pesar de nuestras advertencias y explicaciones, le atraia como la luna atrae al agua, aunque no mas cerca de la farola de la esquina, a una distancia segura de la puerta de los Radley. Ahi se quedaba, rodeando el grueso poste con un brazo, mirando fijamente y haciendose preguntas. La Mansion Radley hacia una curva cerrada mas alla de nuestra casa. Andando hacia el sur, se pasaba por delante de su porche; la acera daba un giro y estaba en paralelo con la finca. La casa era baja, en otra epoca era blanca y con un ancho porche y persianas verdes, pero hacia mucho tiempo que se habia oscurecido hasta llegar al tono de pizarra gris que la rodeaba. Unas tablas descompuestas por la lluvia caian sobre los aleros del barandal; unos robles mantenian alejados los rayos de sol. Los restos de una cerca guardaban el patio frontal, un patio <> que nunca se barria, donde crecian en abundancia hierbajos y flores silvestres. Dentro de la casa vivia un fantasma maligno. La gente decia que existia, pero Jem y yo nunca lo habiamos visto. La gente decia que salia de noche, cuando se ponia la luna, y miraba por las ventanas. Cuando las azaleas de la gente se helaban en una noche fria, era porque el habia soplado sobre ellas. Cualquier pequeno delito cometido en Maycomb era obra del fantasma. En una ocasion, la ciudad estaba aterrorizada por una serie de macabros acontecimientos nocturnos: encontraban mutilados pollos y animales domesticos; aunque el culpable era Addie el Loco, quien finalmente termino ahogandose en el remolino de aguas de Barker, todos seguian mirando la Mansion Radley, sin estar dispuestos a descartar sus sospechas iniciales. Un negro no pasaria al lado de la Mansion Radley de noche; cruzaria a la acera contraria e iria silbando mientras caminaba. Los terrenos escolares de Maycomb lindaban con la parte trasera del terreno de los Radley; desde el gallinero de los Radley, altos arboles de pacanas dejaban caer su fruto al patio de la escuela, pero los ninos no tocaban ninguna de aquellas nueces: las pacanas de los Radley mataban. Una bola de beisbol que cayera en el patio de los Radley era una bola perdida, y no se hacian preguntas. La desgracia de aquella casa comenzo muchos anos antes de que Jem y yo nacieramos. Los Radley, bien recibidos en cualquier parte de la ciudad, se encerraban en su casa, una predileccion imperdonable en Maycomb. Ellos no iban a la iglesia, que era el entretenimiento principal de Maycomb, sino que rendian culto en su casa; la senora Radley en raras ocasiones llegaba a cruzar la calle para tomar un cafe a media manana con sus vecinas, y sin duda nunca se unio a ningun circulo misionero. La senora Radley caminaba hasta la ciudad a las once y media cada manana y regresaba prontamente a las doce, a veces llevando una bolsa de papel marron que los vecinos suponian que contenia las provisiones de la familia. Yo nunca supe como el viejo senor Radley se ganaba la vida, Jem decia que <>, un termino educado para decir que no hacia nada, pero el senor Radley y su esposa habian vivido alli con sus dos hijos durante tanto tiempo como cualquiera podia recordar. Las persianas y las puertas de la casa de los Radley estaban cerradas los domingos, otra cosa ajena a las costumbres de Maycomb: puertas cerradas significaba solamente enfermedad y tiempo frio. De entre todos los dias, el domingo era dia para las visitas formales por la tarde: las senoras llevaban corse, los hombres llevaban abrigos, los ninos llevaban zapatos. Pero subir los peldanos de la Mansion Radley y decir <> una tarde de domingo era algo que sus vecinos no hacian nunca. La casa de los Radley no tenia puertas de tela metalica. Una vez le pregunte a Atticus si alguna vez tuvo alguna; Atticus dijo que si, pero antes de que yo naciera. Segun la leyenda del barrio, cuando el joven Radley estaba en la adolescencia hizo amistad con algunos de los Cunningham, de Old Sarum, una tribu enorme y confusa que estaba domiciliada en la parte norte del condado, y formaron lo mas parecido a una pandilla que se viera jamas en Maycomb. Hacian muy poca cosa, pero lo bastante para que hablaran de ello por la ciudad y los amonestaran publicamente desde tres pulpitos: merodeaban por la barberia; subian en el autobus hasta Abbottsville los domingos e iban al cine: asistian a bailes en los lugares de juego en el condado al lado del rio: la posada Dew-Drop y Campamento Pesquero: probaban el whisky de contrabando. Nadie en Maycomb tenia las agallas para decirle al senor Radley que su muchacho andaba con malas companias.

  • En un lugar del Caribe de Irene Mckinstry Oria

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    Mientras el Imperio espanol y el Reino de la Gran Bretana se enfrentan en elCaribe en la Guerra del Asiento, la hija de un almirante ingles se enamora de unmarino vasco, prisionero de la Real Armada britanica. Anne Stewart e Inigo deIturriaga deciden romper las rigidas normas de una sociedad que habia previstodos destinos muy diferentes para ellos y, a partir de ese momento, se enfrentan alas consecuencias de su arriesgada decision.

  • El regreso de Casanova de Arlette Geneve

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    Robert es un hombre de exito. Seductor, enigmatico y millonario. Puede seducir a cualquier mujer que se proponga, pero a el solo le interesa una.
    Grace es distante, independiente. Con un control total sobre su vida y su profesion. Una mujer racional que nunca ha estado enamorada.
    Por circunstancias imprevistas, y durante cinco dias, Grace sera la acompanante de Robert en su visita de negocios a Nueva York, y el encuentro entre ambos no puede ser mas perturbador y excitante. Ante los dos se presenta una ingeniosa partida llena de segundas intenciones.

  • ?Aun quieres saber que me hace reir? de M.c. Sark

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    ?Alguna vez os ha venido a la memoria un primer beso? ?La sonrisa de ese joven al que conocisteis una noche y no volvisteis a saber de el? ?Pensais con frecuencia en lo que pudo haber sido y no fue?
    Malditos recuerdos. Unas veces vuelven para endulzarte la vida, otras para amargarte la existencia.

  • Cafeina y Nicotina de G. A. Picota

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    11. Si pudiera redactar instantes y volverlos versos en este pedazo de papel me acabaria la tinta del mundo solo describiendo tu sonrisa calmando mis miedos al amanecer. Y si fuera capaz de ser adictiva buscaria en tus labios volverme cocaina. Si hubiera un cielo tan inmenso, capaz de cubrir nuestros suenos, Dieramos vueltas entre las nubes, burlandonos de los deseos ajenos y me besas la mano, entrelazando nuestros dedos. Y si escribir me diera mil significados, ya yo dejaria de hacer poesia, porque confieso que lo que me satisface es pensar que paraiso es sol, playa, arena y tu corazon latiendo sobre mi pecho, haciendome tuya, haciendome mia. 12. No es que tu nombre me recuerde cosas; es que todas las cosas llevan tu nombre. No es que quiera quererte y tenerte; es que quiero quererte y tenerme, encontrarme. "Mi vida tambien fue una mancha negra en un lienzo blanco, pero luego alguien me llevo al museo y me llamo Arte. Quizas solo se trate de encontrar a quien te siga mirando cuando tu cierras los ojos" -Elvira Sastre 13. Si las paredes hablaran, ?Que dirian? Tal vez conversarian sobre como el amor esta extinto pero que lo han visto en tus ojos y los mios. Si las almohadas escucharan, ?Que oirian? Seria el silencio de mis lagrimas derramadas por las noches o los sonidos de los gemidos regalados por el dia. Si las camas sintieran ?Que sentirian? Seguramente las palmas de tus manos y su forma de sudar junto a las mias o los latidos de nuestros corazones cuando por tu boca me venia Si las luces degustaran ?Que probarian? Quizas pedirian permiso para lamer nuestros besos y apagarse en agonia al saborear lo agridulce que es tu lengua sobre la mia. 14. ?Como se ven mis ojos desde los tuyos? ?Brillan cuando veo la libertad en lo natural? ?O son solo dos mas que ignoras al pasar? ?Que te dice mi sonrisa? ?Acaso habla de lo que siento cuando soy yo ilimitada? ?O te conformas mejor con las hipocritas y falsas? ?A que te saben mis palabras al leerme? ?Escuchas tu nombre entre lineas? ?En serio me oyes bien? ?O solo vas pasando paginas olvidando lo que lees? ?Como me veo cuando pienso? ?Soy capaz de transmitir los universos habitando mi cabeza? ?O solo te fijaste en la mirada vacia y hueca? ?Se nota el mundo que cargo en mis hombros al caminar? Ese mundo que me da la capacidad de cerrar los ojos y volar ?O solo se ve la pesadez en mi nuca, mi inhabilidad para respirar? ?Demuestro en mis acciones que el amor se me esta desbordando? Es que tengo tanto que juro que me estoy ahogando Pero justo antes del colapso encuentro el placer de todo lo que estoy entregando. ?He sido suficientemente clara? Yo siento que no. Asi que continuare escribiendo, hasta que muera el amor. 15. Yo no rimo, solo escribo pocas veces mido lo que digo. No por eso el arte esta perdido No por eso quedare en el olvido. Yo no pienso, solo siento Unicamente se vivir de momentos. Se perderme indefinidamente en el tiempo Se encontrarme mejor cuando no me tengo. Yo no beso, hago versos Capaces de hacer que nos perdamos en el universo Para encontrarnos al final, en el comienzo, y besarnos, perdernos y hacer versos de nuevo. Yo no amo, solo entrego No se arder sin prenderme en fuego Y si en algun momento vuelvo a decir que no amo te estoy mintiendo, si lo hago. "Si la vida a mi me hizo arte, entonces a ti yo te hago inmortal" -Gigi Picota 21. Es de esos dias que te das cuenta que puedes tener el dia mas triste en el mas hermoso dia de verano como te pueden doler los labios de tanto reirte en una tarde lluviosa y oscura de mayo. Aquellos dias en los que nada importa Y tu vida pareciera poder disolverse con ron le has quitado el nombre a tus tormentas y las unicas reglas que sigues son las del viento Ya no existen los problemas Hoy ha sido el dia en que realizo que el sol no dejara de ocultarse para alumbrar mi corazon lleno de insomnios y tampoco dejara de salir para poder ocultarme en la soledad de mi cama De esos en los que he sentido que estoy mejor sin ti y no respiro por tus caricias que me ayudan a existir no me siento asfixiada al pensar de que estas mejor sin mi y vuelvo a ver brillar mi luz, realzando mi alma sin necesidad a que estes aqui. Hoy es uno de esos dias, donde te das cuenta que nada importa, y realizo que estoy mejor sin ti. 24. Te lo agradezco. Seguro mis palabras te sorprendan ya que tu mejor que nadie sabes el dolor que haz causado en mi corazon pero mis pocos anos de experiencia me han ensenado que no existe dolor en el corazon que no venga acompanado de una valiosa leccion y yo no he sido mas que otra alumna de las clases crueles que dictas tu. Me ensenaste que, en el amor, soy capaz de entregarlo todo a pesar de no recibir nada a cambio pero que nadie que no de algo se merece recibirlo todo. Me ensenaste que soy capaz de confiar ciegamente aun pudiendo ver claramente las falsedades. Me demostraste mi propia capacidad de aceptar sin negar, pero negar cuando no me aceptan. Me ensenaste que la esperanza aguanta, hasta donde el corazon apriete. 26. Porque sin haber sido mio haz sido mas mio que de nadie porque sin haber nunca sido tuya soy solo tuya. "De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tu no ves. Que te ensene a mirar con otros ojos" -Mario Benedetti 27. "?Por que yo?" me pregunta... Por que no mejor se cuestiona la razon por la cual el viento decidio ir en esa direccion haciendo que aquella nube gris quedara justo arriba de nosotros esperando para hacer caer las primeras gotas en su pelo en medio de una sonrisa y un beso. Por que no se pregunta Como es posible que mi piel se erice completamente cuando su boca susurra poemas desatando nudos que apretaban el pulso de mi pecho, de mi corazon... Por que no se pregunta de que manera nos encontramos asi de facil, sin buscarnos el cayendo, yo volando como si de pronto nos miramos y nos agarramos de la mano pudiendo confiar mi alma en sus brazos ambos olvidando la direccion perdidos en el cielo en la caida solos... pero a nuestro lado.

  • El tablero del Creador de Antonio Martin Luque

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    ?Quien es Ezequiel? ?Por que es un nino distinto a todos? ?Debe prepararse para el mundo hostil donde vive, o mas bien es ese mundo quien no esta preparado para su presencia?

  • Siempre Blue de Amy Harmon

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    ?Es posible enamorarse cuando no sabes quien eres en realidad?

  • Nadina o la atraccion del vacio de Marisa Sicilia

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    Mathieu Girard es agente de los Grupos de Intervencion de la Gendarmeria Nacional, una unidad de elite francesa. Le gusta su trabajo y siente cierta atraccion por el riesgo, que se empena en negar y le causa problemas a la hora de mantener relaciones estables.

  • Torquemada en la hoguera de Benito Perez Galdos

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    Torquemada en la hoguera. Benito Perez Galdos

  • Cactus de Rodrigo Munoz Avia

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    Viaje a Estados Unidos durante el verano de 2009, huyendo de todo aquello que pudiera recordarme a mi mismo, a mi pasado y tambien, incluso, a mi futuro, un futuro que me aburria ya antes de haberlo vivido. Fue Lidia, mi prima, tan tenaz, siempre velando por mi estabilidad, la que casi me obligo a hacerlo. --?Cactus? --le pregunte. --Cactus y suculentas. Les he dicho que eres un gran experto y que hacer ese curso es el sueno de tu vida. Lidia es de esas personas que piensan que no pasa nada por mentir un poco si las cosas se hacen de corazon. Para ella, decir que yo era un gran experto en cactus era solo mentir un poco. Me habia sacado de la cama, en un sabado que ya debia de ser de abril. Estaba muy exaltada al otro lado del telefono. --Lidia, falta mucho para el verano, estaba durmiendo --le dije. En realidad era incapaz de asimilar nada de lo que me habia dicho hasta ese momento. --He conseguido que te dejen una casita en Escondido Village, donde ibamos nosotros. El curso es barato, te gustara, no sabes como es Stanford para estas cosas. Jenny me ha insistido en que si no haces un curso, no puedes alojarte en el campus. Te va a encantar aquello. Me das mucha envidia, se me saltan las lagrimas solo de recordarlo. --A mi se me saltan las lagrimas de pensar lo a gusto que estaba en la cama, Lidia. Mi prima no dijo nada. Creo que realmente estaba llorando. Tiene una gran facilidad. A Lidia no le hacen llorar ni los alumnos ni ninguno de los especialistas en provocar el llanto ajeno que tanto abundan en nuestro colegio. A Lidia solo le hacen llorar los momentos de felicidad, ya sea suya o de las personas a las que quiere. En cuanto esta muy contenta llora, es increible. Es una persona bastante intensa. Esta convencida de que el mundo esta lleno de felicidad, y tiene un radar especial para detectarla. La Universidad de Stanford esta en California, en la bahia de San Francisco, al lado de Palo Alto. Palo Alto ofrece la mayor densidad de millonarios menores de treinta anos de todo el mundo. Todos se metieron en algun garaje mientras estudiaban la carrera y se inventaron alguna chorrada de internet que los hizo ricos. Lidia siempre me hablaba de todo esto. Ella habia pasado muchos veranos alli con su marido y sus hijos. Su marido es un cientifico reputado, pero el no se metio en ningun garaje para hacerse rico. En realidad es rico de familia, gracias a la conservera de anchoas de sus padres. A mi personalmente las anchoas me parecen una manera mucho mas digna de hacerse rico. Mi trayectoria personal en aquel ano hizo que Lidia pusiera todo su empeno en mandarme a Stanford. Solo conociendo a Lidia puede uno hacerse idea de lo que esto quiere decir. Que me gustaran o no los cactus, que estuviera en condiciones economicas de afrontar un verano asi, o que no hubiera manifestado en ningun momento interes alguno por una propuesta que consideraba tan ajena a mi eran, desde el punto de vista de Lidia, obstaculos menores. --No quiero ir, Lidia, no se me ha perdido nada alli. --Por eso mismo. En lugar de quedarte aqui lamentandote por todo lo que has perdido te propongo ir a un lugar donde no has perdido nada. Ya lo veras, alli nadie ha perdido nada, es impresionante. Solo miran hacia delante. --?Cuando me he lamentado yo de algo? Aqui o en Pernambuco seguire siendo el mismo, digo yo. Me parecio oir un ruido. --?Mama? --dije--. Mama, cuelga ahora mismo, por favor. Te he oido. Mi madre tenia casi ochenta anos. Estaba sorda como una tapia. Era imposible mantener una conversacion telefonica con ella y, sin embargo, le encantaba escuchar las conversaciones ajenas. Sorprendentemente, se enteraba de bastantes cosas. Lidia intervino y le dijo que se iba a acercar un dia por casa para llevarle un par de frascos de anchoas, pero a mi madre no era eso lo que le interesaba. Tuve que asegurarle dos veces que no tenia ningun proyecto de viaje a Pernambuco, y que ignoraba por completo donde se encontraba tal sitio. Luego, cuando mi madre colgo el telefono, le dije a Lidia que ya hablariamos de los cactus y de Estados Unidos, pero que dificilmente se podrian aunar dos conceptos que me interesaran menos. Habia sido un curso malo, tenia que reconocerlo. Las cosas empezaron a torcerse el dia en que insulte a cuatro alumnos en una sola clase y el director me llamo a capitulo en su despacho. Eso fue en enero. Luego llegaron la gripe y las otitis que se me iban pasando alternativamente de un oido a otro. Mi cabeza retumbaba como una sandia hueca y el timpano me crepitaba. No soportaba que mis alumnos hablaran a la vez. A uno le dije que si no se callaba en ese mismo momento haria huevo hilado con sus testiculos. Quiza fue excesivo. Mas tarde, al comienzo de la primavera, el director me llamo de nuevo a su despacho y me dijo que al ano siguiente no continuaria de profesor de Literatura en su colegio. Entre otras cosas estaba molesto porque en Navidades habia puesto notable a un alumno que llevaba dos meses sin aparecer por el centro y porque unos padres me habian visto fumando con sus hijos cerca del aparcamiento. Sali del despacho del director y me fui a comer con el profesor de Religion de los pequenos. Comiamos juntos con frecuencia. Hicimos nuestro particular ranking de alumnos indeseables y luego hablamos de temas mas elevados que el conocia mejor que yo: el panteismo, la vida despues de la muerte o la espiritualidad de los animales. En el computo total nos bebimos dos botellas de vino tinto. El, media, yo, el resto. Despues cogi el coche y de camino a casa me trague una furgoneta en un semaforo en rojo que por algun misterio yo no habia visto de ese color. Fue un desastre. Tras la multa me quede sin coche, sin carnet y practicamente sin dinero. Llegue a casa bastante tarde (no se si fue ese dia, pero da lo mismo) y no encontre a Eva. Me extrano. Baje a preguntarles a mis padres, que vivian en el piso inferior de mi duplex. Mejor dicho, era yo el que vivia con Eva en el piso superior del duplex de mis padres. Eva habia sido mi companera en los ultimos seis anos. Habia estudiado Bellas Artes y por entonces preparaba la tesis doctoral sobre un artista conceptual y aragones cuyo nombre, la verdad, no viene al caso. Se suponia que lo que le gustaba era pintar, pero lo unico que hacia era estudiar. Mi madre me dijo que se habia cruzado con Eva en el portal. Que se iba el fin de semana a Zaragoza, a ver a sus padres. Pero no volvio. La llame por telefono. Aunque era ella la que me abandonaba, adopto completamente el papel de victima. Dijo que yo ya no era la misma persona. Que era imposible intercambiar dos frases en serio conmigo. Que no le hacia caso. Que cada dia me comprometia menos con las cosas y bebia mas. Que no hacia mas que rehuirla y en el fondo rehuirme a mi mismo. Que me estaba convirtiendo en un ser pasivo y conformista. Que no le plantaba cara a la vida y no asumia que yo tambien era responsable de las cosas que me pasaban. Que estaba harta de vivir en casa de mis padres y compartir la asistenta, la vajilla y la tortilla de patatas. Que para eso se iba a vivir con los suyos. Fue muy convincente. Los primeros dias llegue a creerme que a la pobre chica no le habia quedado mas opcion que irse. Luego ya no se muy bien lo que pense. Creo que me entregue a un victimismo bastante lastimero. Unas dos semanas mas tarde decidi llamarla para que entre los dos reconsideraramos la situacion y hablaramos despacio. Pero Eva ya no estaba en casa de sus padres, sino en casa del artista conceptual y aragones. Aquello escocia bastante. Me habia dejado solo, en el centro de la cama, con las sabanas y las mantas cada dia mas embarulladas. Fue entonces cuando Lidia aparecio en escena. Lidia, ademas de mi prima, era profesora de Ingles en mi colegio. Fue ella la que, cinco anos atras, me recomendo al director. Primero fue capaz de convencerme a mi de que ser profesor de Literatura era una de las cosas que mas me pegaban en el mundo. A mi favor tenia mis estudios de Filologia y mi aficion a la lectura, era cierto. Lidia pensaba que mis experiencias como dependiente de libros en la Fnac, como guia turistico por Madrid y como redactor en una revista de fotografia tambien me ayudarian en mi labor frente a los alumnos. <>. Sin embargo, yo solo encontraba elementos en contra: mi caracter, mi poca empatia con el mundo adolescente y mi desconocimiento total de la materia (hacia mas de quince anos que habia terminado la carrera). En realidad, de los grandes autores sabia el precio con IVA de sus libros, pero poco mas. <>, y algo asi fue lo que debio de pensar el director del colegio. Creo que albergaba tanta confianza en Lidia que no necesitaba mas razones para darme el puesto. Le bastaba con una: era primo de la mas convincente y entusiasta de sus empleadas. Ahora, tras los reveses de las ultimas semanas, Lidia se sentia obligada a impulsar de nuevo mi vida. Ella no se creia responsable de lo que habia sucedido, pero si se creia responsable, siempre lo creia, de lo que podia llegar a suceder. De modo que si me habia hecho pasar por experto en literatura en un colegio, pensaba ella, ?por que no me iba a hacer pasar ahora por experto en cactus en California? Para Lidia no habia duda de que aquel momento de mi existencia era el idoneo para dar el salto americano, abrir mi mente y olvidar mis pesares entre estudiantes del mundo entero. La cuestion es: ?por que le hice caso? Realmente, no lo se. Creo que fue una mezcla de cosas y ninguna en particular. En cierto modo fue algo ciego, es lo que tiendo a pensar. Tambien creo que hubo una especie de sabiduria interior de mi cuerpo, una certeza no enunciada de que un cambio le vendria bien. Y aunque la idea de que Lidia ejerciese de tour operator podia ser cansina por momentos, a decir verdad resultaba muy comoda. Ademas estaba el hecho de que mi madre me animara por todos los medios a quedarme en Espana. Me sugirio que, dado que ese ano no tenia la compania de Eva, a lo mejor podia ir con mi padre y con ella a Galicia en el verano, ya que la tia Celsa tenia muchas ganas de verme y queria reeditar la foto de familia con todos los primos, esa que llevabamos tantos anos sin hacer. --?Por que no cenas en casa, hijo? --me dijo un dia--. Ya no tiene sentido que te empenes en cenar solo todas las noches… Te basta con bajar las escaleras. Fue el detonante. La tercera vez que me dijo esto, sali de casa y me acerque a la libreria del barrio. Habia varios libros sobre el tema que buscaba, pero supe perfectamente cual era el que mejor se adaptaba a mis necesidades. Su titulo era Manual del experto en cactus. Por la noche llame a Lidia. --Lidia, estaba pensando una cosa: ?las casas de Stanford tienen lavadora? Se quedo en silencio. Supe que unas lagrimas grandes le nublaban los ojos al otro lado del telefono.

  • Torres en la cocina 3 de Javier Torres , Sergio Torres

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  • Cada segundo de Patricia Geller

    https://gigalibros.com/cada-segundo.html

    Violeta Meyer es una joven que necesita liberarse de las imposiciones familiares y ha tomado la decision de romper con su pasado, ofreciendose como chica de compania. Ella no imagina que, adentrandose en un mundo tan superficial, sentira un placer diferente, conocera a hombres que estaran dispuestos a todo por tenerla y descubrira emociones insospechadas.